Cuando era un niño mi padre me construyó una cometa con una tela roja, unas varillas de caña y una larga cola con lazos atados. Para volarla la sujetaba con una cuerda de bramante que enrollaba en un palo de madera. Así nació en mí la afición por las cometas, que ahora de mayor comparto con Ana, Carlos, Sergio, Enzo y Saúl.
Espero que algunas cosas que veáis en este blog os animen a practicar y compartir esta afición tan agradable y entretenida. Las cometas no son simples juguetes, sino que representan un medio a través del cual se expresa la cultura y el arte de numerosos pueblos del mundo.
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Varias cometas similares se pueden unir entre sí, una detrás
de otra, para volarlas juntas. La línea de vuelo principal conecta una cometa
con la siguiente formando un tren de
cometas. Estas agrupaciones de cometas pueden generar una enorme cantidad
de tracción pues cada cometa añade un poco de empuje al arrastre total del conjunto.
Para volar un tren de cometas en una sola línea se requieren
las mismas destrezas que para volar una cometa de una sola línea. Las más
utilizadas de este tipo suelen ser las de diamante, las deltas y las parafoil. También
se pueden unir en tren cometas deportivas de dos y cuatro líneas, pudiéndose
realizar todo tipo de giros y maniobras con ellas.
Quizás los trenes de cometas más antiguos sean la cometa
dragón y el ciempiés chino. La cometa líder es la cabeza de dragón o la cabeza
del ciempiés, mientras que el cuerpo del dragón y del ciempiés son las cometas ovaladas
que forman el resto del tren de la cometa.
En el siglo XIX, William Eddy, el inventor de la cometa que lleva su
nombre, utilizó los trenes de cometas para realizar diversos experimentos
científicos. Consiguió elevar instrumentos meteorológicos hasta 1.400 metros de
altitud con el fin de registrar la temperatura del aire.
(William Eddy con su cometa. Licensed under Public Domain via Wikimedia Commons)
Los trenes de cometas tienen varios récords, como el vuelo
más alto que se registró el 1 de agosto de 1919, en que un tren de 8 cometas alcanzó
una altitud de 9.740 metros, en Lindenburg, Alemania. En cuanto al mayor número
de cometas en una sola línea, existen varios registros, uno de ellos es el de
Kuzuhiko Asaba que en 1978 voló 4.128 cometas en una sola línea.
Para iniciarse en esta modalidad se venden kits de montaje que
suelen tener 25 a 75 cometas, junto con las piezas necesarias, largueros, colas,
línea e instrucciones para construir el tren de cometas.
Para saber más sobre la construcción de trenes de cometas: Kite Plan Base.