INTRODUCCIÓN

Cuando era un niño mi padre me construyó una cometa con una tela roja, unas varillas de caña y una larga cola con lazos atados. Para volarla la sujetaba con una cuerda de bramante que enrollaba en un palo de madera. Así nació en mí la afición por las cometas, que ahora de mayor comparto con Ana, Carlos, Sergio, Enzo y Saúl.

Espero que algunas cosas que veáis en este blog os animen a practicar y compartir esta afición tan agradable y entretenida. Las cometas no son simples juguetes, sino que representan un medio a través del cual se expresa la cultura y el arte de numerosos pueblos del mundo.

En la columna principal del blog podrás leer artículos de divulgación relacionados con las cometas. En la barra lateral derecha puedes acceder a páginas más personales clasificadas por temas y también a diferentes tipos de recursos.


ARTÍCULO ALEATORIO

Las cometas en el arte: Benjamin Franklin extrayendo electricidad del cielo de Benjamin West

Durante los años que he investigado la historia de las cometas, he descubierto que muchas de ellas han quedado reflejadas en pinturas, grabados y dibujos de distintas épocas. En ocasiones aparecen como protagonistas; en otras, como un detalle casi oculto que merece una mirada más atenta.

En esta serie de artículos sobre las cometas en el arte he elegido la obra Benjamin Franklin Drawing Electricity from the Sky (Benjamin Franklin extrayendo electricidad del cielo). Se trata de una pequeña pintura de Benjamin West (1738-1820) conservada en el Philadelphia Museum of Art:


Benjamin Franklin Drawing Electricity from the Sky, Benjamin West, c. 1816
Artista: Benjamin West. Crédito: Donación del Sr. y la Sra. Wharton Sinkler, 1958, Museo de Arte de Filadelfia.
(Fuente: Philadelphia Museum of Art)


La obra representa, de manera muy idealizada y llena de elementos simbólicos, el famoso experimento de la cometa de Benjamin Franklin de 1752, mediante el cual demostró la naturaleza eléctrica del rayo. Sin embargo, West no pretendió realizar una reconstrucción científica del experimento. Parece, más bien, una escena representativa de la actividad científica de Franklin, en la que la cometa constituye uno de los elementos fundamentales, junto a la llave y otros aparatos relacionados con sus investigaciones sobre la electricidad. 

Franklin y West eran originarios de Pensilvania y tuvieron una amistad bastante estrecha, hasta el punto de que Franklin llegó a ser padrino de uno de los hijos de West, como se puede leer en la biografía de Benjamin Frank escrita por William Cabell Bruce en 1917. Por tanto, cuando West decidió representar a Franklin, no estaba escogiendo simplemente a una celebridad científica. Estaba representando a un amigo y compatriota al que admiraba profundamente.


Autorretrato de Benjamin West, 1776. Actualmente en el Museo de Bellas Artes de Baltimore
(Fuente: Wikimedia)
Dominio público

La imagen que vemos en la pintura no muestra cómo era Franklin en 1752. En aquel momento Franklin tenía unos 46 años. Sin embargo, West lo representa como un hombre mucho mayor, con cabello blanco y rostro envejecido, pues en 1816 la gente reconocía a Franklin como un anciano de pelo blanco que se había convertido en uno de los grandes personajes de Estados Unidos. Más que un cuadro sobre un experimento es también un homenaje póstumo a Franklin.

Existe un retrato real de Franklin atribuido a Robert Feke realizado alrededor de 1746 (cuando tenía aproximadamente 40 años), que muestra cómo era seis años antes de realizar el experimento con la cometa:


Benjamin Franklin (1706-1790)
Óleo sobre lienzo de Robert Feke, hacia 1746
(Fuente: Museos de Arte de Harvard)
Dominio público

¿Qué se ve en la pintura?

Franklin domina la composición, ocupando el centro de la escena. Su brazo derecho está levantado hacia un cielo tormentoso y su mano se aproxima a una llave metálica suspendida de la cuerda de la cometa. Un relámpago atraviesa las nubes y establece una conexión visual entre el cielo y el protagonista. Entre la llave y su mano aparece una chispa eléctrica:


Detalle de Benjamin Franklin en el centro de la escena


A su alrededor aparecen varios querubines, pequeños personajes que utiliza como un recurso visual para mitificar la figura de Franklin. Algunos ayudan a sujetar o manejar la cuerda de la cometa, mientras que otros manipulan recipientes y aparatos relacionados con la electricidad. Estos elementos alegóricos introducidos por West parecen representar el conjunto de las investigaciones eléctricas de Franklin:


Detalle de los querubines

La cometa está en el cuadro, pero West no la convierte en el protagonista visual de la composición. Aparece en la parte superior derecha, por encima de tres querubines. A primera vista podría pensarse que ocupa una posición secundaria; sin embargo, creo que su ubicación puede interpretarse de otra manera. Al desplazarla hacia esa zona, West consigue mostrarla en su totalidad, algo que habría sido imposible si hubiera seguido la dirección de la cuerda y la perspectiva de la escena. Esta cometa de la pintura tiene la forma de pera francesa (French Peartop), un diseño tradicional histórico muy popular en Europa entre los siglos XVII y XIX. Pero esta forma de la cometa no coincide con la cometa que describe el propio Franklin en su experimento, como explicaré más adelante.


Detalle de la cometa

La pintura representa un acontecimiento histórico real, pero no representa cómo ocurrió realmente. Sin embargo, hay un detalle que se sí se ajusta fielmente al experimento verdadero: la cuerda de cáñamo mojado de la cometa, conductora de la electricidad, terminaba en una llave metálica, de la que partía una cinta de seda seca que Franklin sujetaba para aislarse, y una chispa eléctrica sale de la llave al acercar el nudillo:


Detalle de la cuerda de cáñamo, la llave y la cuerda de seda

Cómo fue el experimento real

Benjamin Franklin quería demostrar la relación entre los rayos y la electricidad. Hasta ese momento, los rayos se consideraban un fenómeno misterioso, a menudo interpretado como un castigo divino o una simple explosión de gases en la atmósfera. Franklin creía que las nubes de tormenta estaban cargadas eléctricamente y que los rayos eran enormes chispas eléctricas, similares a las pequeñas chispas que él mismo generaba en su laboratorio con botellas de Leyden (los primeros condensadores), pero a una escala gigantesca.

Para demostrarlo se sirvió de una sencilla cometa construida con varillas de cedro y un pañuelo de seda, a la que incorporó un alambre puntiagudo en su parte superior para atraer la carga eléctrica de las nubes:

Imagen idealizada de la cometa de Franklin (vista posterior) (Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)
Imagen idealizada de la cometa de Franklin (vista posterior)
(Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)


En un día de tormenta, Franklin ató al extremo inferior de la cuerda de cáñamo que sujetaba la cometa un tramo de cuerda de seda. En el punto de unión de ambas cuerdas colocó una llave metálica, en la que podía acumularse la carga eléctrica. La elección de estos materiales tenía una finalidad concreta: el cáñamo, al humedecerse con la lluvia, podía conducir la electricidad, mientras que la seda, que Franklin mantenía seca al situarse bajo el resguardo de un cobertizo, actuaba como aislante:

Imagen idealizada del experimento de Franklin con la cometa, ayudado por su hijo William (Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)
Imagen idealizada del experimento de Franklin con la cometa, ayudado por su hijo William
(Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)

Franklin, ayudado por su hijo William, elevó la cometa hacia las nubes de tormenta y esperó a que se produjera algún indicio de electricidad.

Contrariamente a lo que suele representarse, la cometa no fue alcanzada por un rayo. De haber ocurrido, Franklin probablemente habría muerto electrocutado. Lo que hizo posible el experimento fue que la cometa captara la electricidad estática presente en la atmósfera de la tormenta.

Franklin observó que algunos hilos sueltos de la cuerda de cáñamo se separaban y se mantenían erguidos. Aquello indicaba que la cuerda estaba electrificada. Acercó entonces un dedo a la llave metálica y saltó una pequeña chispa entre ambos.

El experimento demostraba que los rayos de las tormentas son una forma de electricidad. Franklin pudo incluso recoger y almacenar esa electricidad utilizando una botella de Leyden, comprobando que podía descargarse posteriormente.

Para ampliar la información, podéis consultar el artículo de este mismo blog La cometa de Benjamin Franklin, que reúne los documentos originales del experimento y sus traducciones.

 

Para saber más: (en este mismo blog)

La cometa de Benjamin Franklin

🔊Podcast sobre el experimento de Benjamin Franklin con una cometa


El festival Kaghati Kolope 2026 en Indonesia y las cometas hechas con hojas

En la isla de Muna, en el sureste de Sulawesi (Indonesia), se celebra un festival de cometas muy especial. A diferencia de lo que ocurre en muchos otros festivales internacionales, aquí no se vuelan cometas gigantes ni modelos comerciales, sino exclusivamente cometas tradicionales y artesanales, elaboradas a partir de hojas.

Estas cometas se llaman Kaghati Kolope y están construidas con materiales procedentes de la naturaleza: hojas secas de kolope, bambú y fibras vegetales. “Kaghati” es la palabra en el idioma de Muna que significa "cometa" y “Kolope” se refiere a una planta local cuyo nombre científico es Dioscorea hispida.


Kaghati Kolope en Muna, Indonesia
(Fuente: Youtube-Ver vídeo)

En julio de 2026 se celebró el Festival Kaghati Kolope en el entorno de la cueva de Liang kabori, un área que es patrimonio cultural de Muna. El Festival se organiza desde 2014 con dos objetivos principales: mantener viva esta tradición y acercarla a las nuevas generaciones.


El festival Kaghati Kolope en Muna preserva la tradición ancestral de volar cometas hechas con hojas de kolope


Según la información difundida por la Agencia de Turismo de Muna, participaron siete cometas tradicionales y alrededor de veinte cometas creativas:


Kaghati Kolope, Preservación de cometas antiguas hechas de hojas y fibras naturales en la isla de Muna

En la isla de Muna, las cometas forman parte de una tradición cultural muy antigua. La Kaghati Kolope fue incorporada en 2013 al inventario nacional del patrimonio cultural inmaterial de Indonesia, con origen en Sulawesi Sudoriental y distribución en la isla de Muna.

La Kaghati Kolope es muy diferente de la mayoría de las cometas que podemos encontrar actualmente. La superficie de vuelo se fabrica con hojas secas de kolope, procedentes de una planta silvestre que crece en los bosques de Muna. El armazón es de bambú, mientras que para las uniones y las cuerdas se utilizan fibras vegetales, entre ellas fibra de piña silvestre y fibras obtenidas de la corteza de los árboles:


Materiales de la Kaghati Kolope
(Fuente: Youtube-Ver vídeo)

Para saber más sobre esta cometa, podéis consultar el artículo de este mismo blog Kaghati Kolope, la cometa indonesia hecha con hojas.


Las cuevas de Kabori y las representaciones de cometas

La importancia de la Kaghati Kolope no se limita a su forma de construcción. En el complejo de cuevas de Liang Kabori existen numerosas pinturas rupestres prehistóricas y algunas de ellas han sido interpretadas como posibles representaciones de cometas.

Así, en un mismo paisaje se encuentran las pinturas rupestres del complejo de Kabori, los conocimientos tradicionales de los artesanos y las cometas que todavía se elevan sobre Muna.

En algunos artículos se afirma que una pintura rupestre de un supuesto hombre con una cometa tiene 4.000 años de antigüedad. Esta cifra aparece en publicaciones oficiales y en documentación sobre el patrimonio cultural indonesio, relacionada con investigaciones realizadas por Wolfgang Bick en 1997:


Pintura rupestre en la isla de Muna (Indonesia)
(Fuente: Wolfgang Bieck, Kite The Drachen Foundation Journal Nº 11, Spring 2003)

Aunque esta pintura rupestre ha sido citada ocasionalmente como una posible representación de una cometa, no existe una datación fiable de la figura y su identificación como tal no ha sido aceptada de forma general por la comunidad científica. 

 

Para saber más: (en este mismo blog)

Kaghati Kolope, la cometa indonesia hecha con hojas

Sobre el origen de las cometas



Cómo hice la cometa naranja de círculos

He construido esta cometa naranja de círculos con la intención de recuperar un original diseño del siglo XX, formado por cuatro aros de bambú unidos a una vara central. Se trata de una cometa muy poco frecuente, cuyo origen e historia explicaré al final del artículo. El nombre que he elegido para ella hace referencia a los dos nombres históricos con los que se ha conocido: “orange kite” y “kite of circles”.

Mi versión de la cometa naranja de círculos mide 90 cm de largo y 52 cm de ancho. Está confeccionada con varillas de bambú y papel japonés washi. La decoré a mano con pinturas acrílicas, utilizando un fondo predominantemente naranja y motivos relacionados con el eclipse total de Sol que tuvo lugar en España el 12 de agosto de 2026:

Cometa naranja de círculos (vista anterior). Diseño y construcción: Juan Antonio Muñoz López (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Cometa naranja de círculos (vista anterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)

Cometa naranja de círculos (vista posterior). Diseño y construcción: Juan Antonio Muñoz López (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Cometa naranja de círculos (vista posterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)

El diseño gráfico de esta cometa está compuesto por cuatro dibujos basados en fotografías tomadas durante el eclipse solar. Cada dibujo es una interpretación personal de una de esas fotografías, realizada mediante edición digital y adaptada posteriormente al diseño de la cometa. Las fotografías originales y sus respectivos autores son los siguientes:

  • Eclipse de Sol con el toro de Osborne. Fotografía de Ander Gillenea.
  • El skater Danny León ejecutando un salto en rampa perfectamente sincronizado con el eclipse, en Novales (Huesca). Fotografía de José Ángel Izquierdo.
  • Silueta de un camello y su guía, enmarcada por el Sol en forma de medialuna durante el eclipse solar en Lanzarote. Fotografía de Juan Méndez.
  • Romántica propuesta de matrimonio ocurrida en Val Thorens (Francia) durante el eclipse solar. Fotografía de Aurel Drew.


Las medidas de las distintas secciones de la cometa que he construido se indican en centímetros en el siguiente plano proporcional. Los puntos de anclaje de los cabos de la brida están marcados con círculos rojos:

Plano proporcional de la cometa naranja de círculos. Diseño y construcción: Juan Antonio Muñoz López (Dibujo: Juan Antonio Muñoz)
Plano proporcional de la cometa naranja de círculos.
Puede ampliarse o reducirse manteniendo las proporciones originales.
A: 71 cm; B: 19 cm; C: 26 cm
(Dibujo: Juan Antonio Muñoz)


El armazón de esta cometa está formado por una caña central de bambú de 90 cm de longitud, cuyo diámetro se reduce progresivamente desde los 8 mm en la base hasta los 5 mm en la punta. A esta vara se fijan cuatro círculos de bambú, de unos 5 mm de sección y 26 cm de diámetro. Los círculos están unidos entre sí mediante cola blanca y ataduras de hilo torzal:

Armazón de la cometa naranja de círculos (vista posterior). Diseño y construcción: Juan Antonio Muñoz López (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Armazón de la cometa naranja de círculos (vista posterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)

La cubierta de esta cometa es de papel japonés Tosa-shi (washi) con un gramaje de unos 52 g/m2. Recorté cuatro círculos de este papel, dejando un pequeño reborde o dobladillo en todo el contorno para doblarlo y pegarlo al armazón. Dibujé en cada uno de los cuatro círculos de papel los trazos principales del dibujo:

Bocetos de los dibujos en cada uno de los círculos de papel (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Bocetos de los dibujos en cada uno de los círculos de papel
(Foto: Juan Antonio Muñoz)


Decidí pegar el papel Tosa-shi al armazón de bambú con cola blanca y pintarlo después, con el fin de que quedara bien tensado, ya que el papel washi se contrae al pintarlo con este tipo de pinturas:

Papel washi pegado al armazón con los bocetos de los dibujos. Diseño y construcción: Juan Antonio Muñoz López (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Papel washi pegado al armazón con los bocetos de los dibujos
(Foto: Juan Antonio Muñoz)


A continuación, pinté a mano la cometa con pinturas acrílicas, utilizando colores en consonancia con el eclipse, procurando que predominara el naranja. La elección de este color no fue casual, ya que la cometa recibió de su diseñador original el nombre de cometa naranja, como explicaré más adelante.

Decoración del papel de la cubierta con pinturas acrílicas (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Decoración del papel de la cubierta con pinturas acrílicas
(Foto: Juan Antonio Muñoz)

Cubierta de la cometa naranja de círculos ya decorada. Diseño y construcción: Juan Antonio Muñoz López (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Cubierta de la cometa naranja de círculos ya decorada
(Foto: Juan Antonio Muñoz)


La brida consta de dos cabos que se atan en los puntos señalados con círculos rojos en el plano anterior. El nudo de amarre (NA) de la brida es ajustable mediante un lazo con un nudo Prusik (NP), que permite ajustar la longitud de los cabos para conseguir el ángulo apropiado de la cometa para el vuelo:

Brida de la cometa naranja de círculos NP: nudo Prusik: NA: nudo de amarre (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Brida de la cometa naranja de círculos
NP: nudo Prusik: NA: nudo de amarre
(Foto: Juan Antonio Muñoz)


En la parte inferior del larguero central até un lazo con nudo de amarre para sujetar la cola. A continuación, comprobé que la cometa estuviera correctamente equilibrada para que no pesara más de un lado que del otro. Para equilibrarla tuve que pegar un pequeño contrapeso en la parte posterior de uno de los círculos laterales del armazón. Sujetando la brida de la cometa con la mano, esta se mantenía colgada en perfecto equilibrio horizontal:

Comprobando el equilibrio de la cometa naranja de círculos. Diseño y construcción: Juan Antonio Muñoz López (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Comprobando el equilibrio de la cometa naranja de círculos.
En el extremo inferior se ve el lazo con el nudo de amarre para sujetar una cola.
(Foto: Juan Antonio Muñoz)


A partir de la relación entre la superficie y el peso de la cometa, calculé mediante mi hoja de cálculo la carga de vela o densidad, lo que me permitió estimar que necesitaría un viento de aproximadamente 15 km/h para volar correctamente. Solo me quedaba esperar el momento y lugar adecuados.

Mostrando la cometa naranja de círculos. Diseño y construcción: Juan Antonio Muñoz López (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Mostrando la cometa naranja de círculos
(Foto: Juan Antonio Muñoz)

Origen e historia de esta cometa

La cometa naranja de círculos, formada por cuatro aros de bambú unidos a una vara central, aparece documentada por primera vez, al menos entre las fuentes que he podido localizar, en el libro Chinese Kites: How to Make and Fly Them, de David F. Jue, publicado en 1967. Jue la denominó simplemente Orange kite (cometa naranja), sin explicar el origen de ese nombre. En los dibujos del libro aparece pintada de color naranja con un carácter oriental en cada círculo. Según se lee en el prólogo de este libro, David F. Jue nació en la provincia de Guangdong (China). Emigró a Estados Unidos a los catorce años. Comenzó a fabricar cometas como las recordaba de antaño, inventando con el tiempo nuevos diseños y adaptando las antiguas técnicas a los materiales disponibles en su comunidad para enseñar a construir cometas en escuelas y talleres.

El mismo diseño fue reproducido posteriormente por otros autores. Edward F. Dolan la llamó también The orange kite y citó expresamente el libro de Jue en su bibliografía. David Pelham la denominó Chinese orange kite, mientras que en Create-A-Kite aparece como The kite of circles (la cometa de círculos) y se añadió la explicación de que en China se decoraba para que pareciera un racimo de naranjas.

También en diversas publicaciones contemporáneas y portales culturales se ha catalogado esta cometa como un diseño tradicional oriental (bajo nombres como “Cometa Naranja de la China” o “Naranjas de la Prosperidad”).

Sin embargo, pese a las numerosas búsquedas realizadas en fuentes chinas y occidentales, no he encontrado hasta ahora ninguna representación antigua o tradicional de una cometa china con esta característica disposición de cuatro círculos. Por ello, aunque su origen chino se ha repetido en varias publicaciones, parece posible que el diseño publicado por David F. Jue en 1967 sea el antecedente documentado más antiguo de esta curiosa cometa.

 

Para saber más: (en este mismo blog)

Mis cometas artesanales


Marco Polo y la cometa que podía decidir el destino de un viaje

Una de las historias más increíbles que me he encontrado al estudiar la historia de las cometas y que se repite desde hace mucho tiempo es la que narra que Marco Polo habría contado que los marineros chinos utilizaban una enorme cometa para elevar a un hombre y, según la forma en que volase, decidían si su viaje por mar tendría éxito o terminaría en desastre.

Imagen idealizada de un hombre atado a una cometa tripulada (Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)
Imagen idealizada de un hombre atado a una cometa tripulada
(Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)

Decidí investigar si esta historia estaba documentada, si realmente se trataba de una cometa, si los marineros eran chinos y si lo vio personalmente Marco Polo.

La obra que conocemos como El libro de Marco Polo, El Milione o Devisement du monde no ha llegado hasta nosotros en un único manuscrito original. Durante la Edad Media fue copiada, traducida y modificada, dando lugar a diferentes versiones o redacciones.

Una de estas versiones es conocida por los especialistas como la redacción latina Z. Su principal testimonio conservado es el manuscrito Zelada 49.20 de la Biblioteca Capitular de Toledo, copiado probablemente a mediados del siglo XV. Este es el manuscrito medieval que contiene el texto del episodio de la cometa:


Manuscrito Zelada de la Biblioteca Capitular de Toledo
(Fuente: Youtube-Ver vídeo)

En 1938, A. C. Moule realiza una transcripción del manuscrito latino Z de Toledo, publicada en el volumen II de Marco Polo: The Description of the World, obra editada conjuntamente con Paul Pelliot:


A. C. Moule y Paul Pelliot, Marco Polo: The Description of the World, 1938
En los recuadros en rojo se describe el episodio de la “cometa”
(Fuente: Moule, Arthur Christopher. “Marco Polo The Description of the World.”
NII “Digital Silk Road” / Toyo Bunko. doi:10.20676/00000271)


Al comienzo del capítulo dedicado a la India, se lee:

Aquí comienza el libro de la India, y describirá todas las maravillas que allí se encuentran y las costumbres de sus gentes… y comenzaremos primero por hablar de los grandes barcos en los que los mercaderes van y vienen a la India a través del mar de la India.

En las dos páginas que se muestran en la imagen, se cuenta el episodio de la “cometa”. Esta es la traducción al español del texto enmarcado en rojo:

Y así os contaremos cómo, cuando cualquier barco ha de emprender un viaje, comprueban si sus asuntos en ese viaje han de ir bien o mal. En efecto, los hombres del barco disponen de una rejilla, es decir, un enrejado hecho de mimbres, y en cada esquina y lado de la rejilla atan una cuerda, de modo que hay ocho cuerdas, y todas ellas se atan por el otro extremo a una larga maroma. Después encuentran a alguien estúpido o borracho y lo atan a la rejilla, pues ningún hombre sensato ni de conducta intachable se expondría a aquel peligro.

Y esto se hace cuando sopla un viento fuerte. Colocan la rejilla frente al viento, y el viento levanta la rejilla y lo lleva hacia el cielo, mientras los hombres lo sujetan mediante la larga maroma. Y si, mientras está en el aire, la rejilla se inclina en la dirección del viento, tiran un poco de la cuerda hacia ellos y entonces la rejilla vuelve a ponerse vertical; después sueltan algo de cuerda y la rejilla asciende. Y si vuelve a inclinarse hacia abajo, tiran de la cuerda en la medida necesaria hasta que la rejilla vuelve a enderezarse y asciende, y entonces sueltan más cuerda; de tal manera que, de este modo, subiría tanto que ya no podría verse, si tan solo la cuerda fuese lo suficientemente larga.

La prueba se realiza de esta manera: si la rejilla, elevándose rectamente, se dirige hacia el cielo, dicen que el barco para el cual se ha hecho esta prueba realizará un viaje rápido y próspero, y todos los mercaderes acuden juntos a él para embarcar y viajar en él. Pero si la rejilla no ha podido elevarse, ningún mercader querrá subir al barco para el cual se hizo la prueba, porque dicen que no podría completar su viaje y que muchos males caerían sobre él. Y así, aquel barco permanece en el puerto durante todo ese año.

 

En 1998, el filólogo italiano Alvaro Barbieri publicó una edición crítica con el texto de la redacción Z, teniendo en cuenta la tradición textual, otros testimonios relacionados y los problemas de transmisión:


Marco Polo, Milione.
Edición latina del manuscrito Z, Parma, Alvaro Barbieri,
Fundación Pietro Bembo / Ugo Guanda, 1998


Este mismo texto de Barbieri es el utilizado por la edición digital académica Marco Polo digitale, de la Università Ca' Foscari Venezia Z 91, que se puede consultar en línea (Z: la redacción latina Z; 91: el capítulo o sección 91 de esa redacción).

Este texto comienza así:

Aquí comienza el libro que trata sobre la India, en el que se explican las costumbres y tradiciones de sus habitantes, así como muchas de sus maravillas.

Más adelante dice:

Y primero hablaremos de la existencia de barcos mercantes que iban y venían de la India.

El episodio de la “cometa” aparece en los párrafos numerados del 30 al 40. Esta es la transcripción del latín al español correspondiente a dichos párrafos:

Diremos, pues, de qué manera, cuando alguna nave debe emprender un viaje, se comprueba si en aquel viaje sus negocios le sucederán próspera o adversamente.

Los hombres de la nave tendrán una rejilla, esto es, una especie de entramado, de mimbres; y en cada esquina y lado de dicha rejilla estará atada una cuerda, de modo que habrá ocho cuerdas, y todas estarán unidas por el otro extremo a una larga maroma.

Asimismo, encontrarán a algún necio o borracho, y lo atarán sobre la rejilla, porque ningún hombre sensato ni cuerdo se expondría a aquel peligro.

Y esto se hace cuando sopla un viento fuerte.

Ellos levantan la rejilla frente al viento, y el viento eleva la rejilla y la lleva hacia lo alto. Y los hombres la sujetan mediante la larga maroma. Y si la rejilla, mientras está en el aire, se desvía hacia la dirección del viento, ellos tiran un poco de la maroma hacia sí y entonces la rejilla se endereza; y ellos aflojan la maroma, y la rejilla asciende. Y si vuelve a desviarse, tiran de la maroma hasta que la rejilla se endereza y asciende, y ellos aflojan la maroma; de tal manera que, mediante este procedimiento, ascendería tanto que no podría verse, siempre que la maroma fuera suficientemente larga.

De este modo se realiza esta prueba: si la rejilla, ascendiendo directamente, se dirige hacia lo alto, dicen que la nave para la cual se ha hecho esta prueba tendrá un viaje favorable y próspero; y todos los mercaderes acuden a ella para embarcarse y viajar con ella.

Y si la rejilla no pudiera ascender, ningún mercader querrá entrar en la nave para la cual se hizo la prueba, porque dicen que no podría completar su viaje y que le sobrevendrían muchos males. Por lo cual aquella nave permanece en el puerto durante aquel año.

 

NOTA: En las dos versiones del relato, el objeto o cometa aparece descrito como hurdle en inglés y cratem en latín. Ambos términos pueden traducirse por zarzo, palabra que, según el Diccionario de la lengua española, designa un tejido de varas, cañas, mimbres o juncos que forma una superficie plana. No obstante, para facilitar la lectura y evitar el uso de un término hoy poco habitual, en ambas traducciones he optado por emplear la palabra rejilla en lugar de zarzo.

 

Resumen

Como puede comprobarse, las dos versiones cuentan esencialmente la misma historia. Ambas describen una rejilla o entramado de mimbre a la que se ata a una persona y que es elevada por el viento mientras los hombres que permanecen abajo controlan su ascenso mediante una larga cuerda.

No sabemos exactamente qué aspecto tenía aquel artefacto, pero su descripción coincide con el de una cometa: una estructura ligera elevada por el viento y controlada mediante cuerdas. Una vela hecha con mimbre trenzado muy tupida puede ser una cubierta eficaz para una cometa con vientos fuertes:

Imagen idealizada de una cometa de mimbre (Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)
Imagen idealizada de una cometa de mimbre
(Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)

En ningún momento de estos párrafos se dice que quienes realizaban esta práctica fueran "marineros chinos", sino mercaderes que viajaban a la India.

Tampoco podemos afirmar que Marco Polo lo vio personalmente. El texto pertenece a la tradición de la obra de Marco Polo, pero eso no significa que cada una de las cosas que describe fuera presenciada personalmente por él. Marco Polo pudo haber recogido información de otras personas, de sus informantes o de tradiciones que circulaban por las rutas que recorrió.

Respecto a la posibilidad de que una cometa pueda elevar a un hombre atado a ella, existe un vídeo, grabado directamente de una emisión televisiva y conservado en el Museo de la Cometa de Shirone, en Niigata (Japón), que parece confirmarlo:


Hombre volando atado a una cometa
(Fuente: Youtube-Ver vídeo)


Es importante dejar claro que el episodio de la “cometa” no aparece en todas las versiones antiguas de El libro de Marco Polo. El relato se conserva en la redacción latina Z. Así, por ejemplo, el incunable italiano de 1496, Delle meravigliose cose del mondo, atribuido a Marco Polo e impreso en Venecia por Zoanne Baptista da Sessa, contiene el texto dedicado a la India y a las grandes naves mercantes, pero omite el extraordinario episodio en el que una rejilla de mimbre, con un hombre atado sobre ella, es elevada por el viento para pronosticar el resultado de un viaje:


Primeras páginas de Delle meravigliose cose del mondo, de Marco Polo, Venecia, 1496.
(Fuente: Reproducción digital dela Biblioteca Europea di Informazione e Cultura (BEIC), CC BY-NC-ND 3.0).



En definitiva, la investigación que he realizado no confirma exactamente la historia tal como suele repetirse, pero me ha permitido descubrir un extraordinario relato medieval sobre una estructura voladora capaz de elevar a una persona y cuyo vuelo podía decidir el destino de una nave.

 

Para saber más: (en este mismo blog)

Hombres volando atados a cometas