Cuando era un niño mi padre me construyó una cometa con una tela roja, unas varillas de caña y una larga cola con lazos atados. Para volarla la sujetaba con una cuerda de bramante que enrollaba en un palo de madera. Así nació en mí la afición por las cometas, que ahora de mayor comparto con Ana, Carlos, Sergio, Enzo y Saúl.
Espero que algunas cosas que veáis en este blog os animen a practicar y compartir esta afición tan agradable y entretenida. Las cometas no son simples juguetes, sino que representan un medio a través del cual se expresa la cultura y el arte de numerosos pueblos del mundo.
En la columna principal del blog podrás leer artículos de divulgación relacionados con las cometas. En la barra lateral derecha puedes acceder a páginas más personales clasificadas por temas y también a diferentes tipos de recursos.
La imagen que he tomado como referencia para construir esta cometa procede de una tarjeta japonesa de felicitación de Año Nuevo de 1926, conservada en el Museo de Bellas Artes de Boston (Estados Unidos). En ella aparece un niño haciendo volar una cometa rectangular decorada con la cabeza de un tigre, cuya imagen mostraré al final del artículo.
Un siglo después, he construido mi propia versión de aquella cometa, procurando conservar el diseño original. Para su elaboración he utilizado varillas de bambú, papel japonés Shoji, cordel de algodón y pinturas acrílicas. Sus dimensiones son 49 cm de largo y 33,5 cm de ancho. Esta es mi cometa:
Cometa japonesa rectangular con cabeza de tigre (vista anterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Cometa japonesa rectangular con cabeza de tigre (vista posterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Las dimensiones de las distintas secciones de la cometa se muestran en el siguiente plano proporcional, expresadas en centímetros. Las varillas de bambú están resaltadas en morado, los cordeles de algodón en negro y los puntos de anclaje de la brida están marcados con círculos rojos:
Plano proporcional de la cometa japonesa rectangular con cabeza de tigre.
Puede ampliarse o reducirse manteniendo las proporciones originales.
A: 33,5 cm; B: 49 cm
(Dibujo: Juan Antonio Muñoz)
El armazón está formado por cinco varillas de bambú de 3x2 mm de sección y dos cordeles de algodón trenzado de 1 mm de diámetro que forman los dos lados mayores de la cometa. Até todas las varillas de bambú con hilo torzal de poliéster y reforcé todas las uniones con cola blanca para madera:
Armazón de la cometa japonesa rectangular con cabeza de tigre (vista posterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
La cubierta de esta cometa es de papel japonés Shoji
con un gramaje de unos 53 g/m2. Dibujé en este papel los trazos
principales del dibujo y lo coloreé con pinturas acrílicas, reproduciendo el
diseño de la cometa que aparece en la tarjeta japonesa de Año Nuevo de 1926:
Decoración con pinturas acrílicas de la cometa japonesa rectangular con cabeza de tigre
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Recorté el papel de la cubierta con la forma rectangular de la cometa, dejando un pequeño reborde o dobladillo en todo el contorno del papel para doblarlo y pegarlo con cola blanca al perímetro del armazón:
Papel pegado al armazón de la cometa japonesa rectangular con cabeza de tigre (vista anterior y posterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Até los tres cabos de la brida en los puntos
indicados en el plano y ajusté la longitud de los cabos mediante un lazo con un
nudo Prusik (NP) para que el nudo de amarre (NA)
de la brida fuese ajustable, con el fin de permitir modificar el ángulo de
ataque de la cometa según el viento existente:
Brida de la cometa japonesa rectangular con cabeza de tigre
NP: nudo Prusik; NA: nudo de amarre
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
El armazón de esta cometa se curva mediante hilos tensores,
tal como se aprecia en la tarjeta japonesa. Esta curvatura genera un ángulo
diedro que contribuye a mantener la cometa estable y equilibrada durante el
vuelo. Cuando una ráfaga de viento incide sobre uno de sus lados, el diedro
favorece la recuperación de la posición de equilibrio, reduciendo la tendencia
de la cometa a inclinarse o girar.
Para lograr esta curvatura, até dos hilos tensores a ambas
varillas horizontales mediante nudos
taut-line
hitch. Estos nudos permiten regular la tensión de los hilos y, de este
modo, curvar las varillas hasta conseguir la forma deseada:
Armazón curvado de la cometa rectangular con cabeza de tigre mediante hilos tensores
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
La cometa tiene dos colas de cinta de 2,5 cm de ancho y 200 cm de largo, sujetas a sus esquinas inferiores. Además de decorar, contribuyen a mejorar su estabilidad durante el vuelo.
A partir de la relación entre la superficie y el peso de la cometa, calculé mediante mi hoja de cálculo la carga de vela o densidad, lo que me permitió estimar que necesitaría un viento de aproximadamente 8 km/h para volar correctamente. Solo me quedaba esperar el momento y lugar adecuados.
Mostrando la cometa japonesa rectangular con cabeza de tigre
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
El diseño original de esta cometa aparece en una tarjeta de Año Nuevo de un niño con cometa de tigre, de autor desconocido. Es una litografía en color realizada en 1926 que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Boston (Estados Unidos), dentro de la colección Leonard A. Lauder:
Niño con cometa de
cabeza de tigre, tarjeta japonesa de Año Nuevo, 1926. Artista desconocido.
Litografía en color y tinta sobre cartulina. Museo de Bellas Artes de Boston
(Museum of Fine Arts, Boston). Colección Leonard A. Lauder. (Fuente: Museum of Fine Arts, Boston)
En la tarjeta aparecen dos inscripciones japonesas: la de la derecha es la felicitación principal y significa “Feliz Año Nuevo”; la de la izquierda, “3 de enero”.
El año 1926 también tiene un significado especial: fue el año del tigre en el calendario zodiacal japonés. Por tanto, la elección de este animal para una felicitación de Año Nuevo de 1926 no parece casual.
Un detalle interesante de la tarjeta de Año Nuevo de 1926 es el carrete que utiliza el niño para manejar el hilo de la cometa. Es un modelo tradicional de madera con forma de H. Hace tiempo construí uno de estos carretes de madera, por lo que he decidido incluirlo junto a la cometa que he reproducido a partir de la antigua ilustración japonesa:
Cometa japonesa rectangular con cabeza de tigre y carrete japonés en forma de H
El Festival de Barriletes Gigantes de Santiago Sacatepéquez (Guatemala) es una de las manifestaciones culturales más antiguas e
importante del mundo de las cometas y una parte fundamental de la identidad de esta comunidad guatemalteca. En 2026 se celebra la 127.ª
edición.
Barriletes Gigantes de Santiago Sacatepéquez
(Fuente: Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia de Guatemala)
El Festival se celebra cada 1 de noviembre, Día de Todos los
Santos, en el cementerio de Santiago Sacatepéquez. Barriletes gigantes de vivos colores se elevan sobre
las tumbas o se alzan verticalmente para mostrar sus elaborados diseños:
El Festival de Barriletes Gigantes de Santiago Sacatepéquez
Un festival con más de un siglo de historia
Algunos organizadores sitúan los orígenes del festival hace
unos 145 años, pero no he encontrado una documentación suficiente para
establecer una fecha exacta de inicio. El investigador y fotógrafo guatemalteco
Rolando Estrada Cuevas, autor del libro Barriletes gigantes de Santiago
Sacatepéquez (2022), recoge testimonios orales que confirman la antigüedad
de esta costumbre. Sin embargo, como he indicado al principio, el Instituto
Guatemalteco de Turismo atribuye a la tradición unos 127 años. Aunque no se
puede demostrar con certeza que sea el festival de cometas más antiguo del
mundo, sí estamos ante una tradición de más de un siglo de antigüedad.
Barriletes gigantes de Santiago Sacatepéquez a principios de los años 70's (Fuente: libro Tradiciones de Guatemala de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Foto Mauro Calanchina)
Las dimensiones actuales de los barriletes tampoco son una
característica original de la celebración. Los testimonios recogidos por
Estrada Cuevas indican que, en el pasado, los niños elaboraban cometas más
pequeñas, algunas de unos dos metros, destinadas principalmente a volar. El
crecimiento de sus dimensiones y la aparición de los grandes barriletes de
exhibición se produjeron progresivamente durante las últimas décadas del siglo
XX.
El significado de este Festival
Para los habitantes de Santiago Sacatepéquez, los barriletes
no son simplemente objetos decorativos ni cometas de grandes dimensiones:
forman parte de una tradición espiritual relacionada con la memoria de quienes
han fallecido.
En los relatos recogidos por Estrada Cuevas, los antepasados
reciben el nombre de “Adelantados”. Según las creencias transmitidas oralmente
en la comunidad, durante el amanecer del 1 de noviembre las almas pueden
regresar y encontrarse simbólicamente con sus familiares.
Los barriletes constituyen un medio de comunicación entre
los vivos y sus antepasados:
Barriletes a los difuntos
Antiguamente, los niños escribían mensajes en pequeños trozos de papel y los colocaban en la cuerda de vuelo de sus cometas. Con el movimiento de la cuerda y la acción del viento, los mensajes ascendían hacia el cielo, como una forma simbólica de hacerlos llegar a los seres queridos fallecidos.
Esta costumbre ayuda a entender por qué el festival se celebra en el cementerio y por qué los barriletes tienen un significado tan importante para sus creadores. Para quienes lo viven desde dentro, la jornada no es únicamente una exhibición artística: es también una forma de mantener viva la memoria familiar y transmitir sus creencias a las nuevas generaciones.
Cómo se construyen los barriletes
El festival es un ejemplo de cooperación comunitaria. La fabricación de estos barriletes requiere la participación de numerosas personas, organizadas en grupos que trabajan durante meses sin recibir una remuneración económica por esta actividad.
Una de las características más llamativas del festival es el tamaño de los barriletes. Algunos han alcanzado aproximadamente 25 metros de diámetro, unas dimensiones que equivalen a la altura de un edificio de cuatro plantas.
Barrilete gigante
(Fuente: Wikimedia-Autor:HDaniel Pec - CC BY-SA 3.0)
Estos enormes barriletes se construyen sobre estructuras de bambú y pueden superar los 227 kg de peso. Por su tamaño y su peso, no están concebidos para volar como una cometa convencional. Su finalidad principal es ser levantados hasta una posición vertical y permanecer expuestos durante la celebración.
La estructura de bambú debe soportar el peso de la obra y las fuerzas que se producen durante su elevación, además de resistir las condiciones del viento. Por ello, su construcción requiere conocimientos técnicos, planificación y una importante coordinación entre los participantes.
El bambú necesario se obtiene mediante jornadas colectivas de recogida y transporte. Los integrantes de los grupos se desplazan hasta las zonas donde se han seleccionado los troncos y después los trasladan a Santiago Sacatepéquez. Una vez allí, el material se deja secar antes de utilizarlo.
Barriletes a los difuntos
El trabajo artístico comienza muchos meses antes del festival. Cada grupo cuenta con sus propios diseñadores y colaboradores, que preparan los motivos, distribuyen las tareas y elaboran las distintas partes del barrilete.
La superficie se construye uniendo numerosos fragmentos de papel de colores, cortados y pegados cuidadosamente hasta completar el diseño. Es un trabajo manual minucioso que exige paciencia, precisión y una gran coordinación. En la actualidad, ha cambiado la forma de diseñar. Los dibujos que antes se preparaban a mano con lápices y colores han dado paso, en muchos casos, a herramientas digitales que permiten planificar con mayor precisión las formas y las dimensiones de las obras, pero la confección sigue dependiendo del trabajo colectivo.
Trabajo por las noches, construyendo un barrilete gigante para el Festival de Santiago Sacatepéquez.
(Fuente: Wikimedia. Autor: HDaniel Pec - CC BY-SA 3.0)
Los motivos son muy variados. Pueden representar la cultura maya, las tradiciones locales, la naturaleza, la protección del medio ambiente, los derechos humanos o acontecimientos de actualidad. Cada barrilete transmite así un mensaje mediante imágenes, formas y colores.
Manos que construyen los barriletes gigantes de Santiago Sacatepéquez
Los diseñadores dirigen los proyectos y los demás integrantes colaboran en las distintas fases: conseguir los materiales, preparar el bambú, cortar el papel, pegar las piezas y montar la estructura. Mujeres y hombres participan en el proceso, y existen agrupaciones formadas exclusivamente por mujeres.
Los grupos suelen mantener sus diseños en secreto hasta el día de la presentación, lo que añade expectación a la celebración.
Cómo se celebra el festival
La jornada principal comienza desde primera hora de la mañana. Mientras las familias visitan las tumbas y las adornan con flores, los grupos de barrileteros preparan sus enormes creaciones para mostrarlas al público.
El cementerio de Santiago Sacatepéquez con algunos barriletes gigantes
(Fuente: Wikimedia. Autor: Nimrod Zaphnath - CC BY 2.0)
Los barriletes llegan al cementerio enrollados o plegados y deben montarse sobre sus estructuras de soporte. Después comienza una de las fases más espectaculares y delicadas de la jornada: su elevación.
Para levantar cada coloso se necesita la colaboración de muchas personas. Unos aseguran los postes y los cables; otros montan y sujetan la estructura, mientras el resto coordina los esfuerzos necesarios para ponerla en posición vertical:
Elevación de un barrilete gigante
El viento y el propio peso de la obra convierten esta operación en una tarea compleja. A veces, pese a meses de preparación, alguna estructura no resiste los esfuerzos y se rompe. Los grupos aprovechan entonces la experiencia para mejorar sus diseños en futuras ediciones.
Barrilete gigante roto al fondo en Santiago Sacatepéquez
(Fuente: Wikimedia. Autor: gringologue - CC BY-SA 2.0)
Uno tras otro, los barriletes van ocupando su lugar en el cementerio. Sus grandes superficies muestran composiciones de gran riqueza visual que pueden apreciarse desde distintos puntos del recinto.
Al mismo tiempo, niños y adultos continúan volando barriletes de menor tamaño. Estas cometas sí están destinadas al vuelo y mantienen viva la relación más directa entre la celebración y la práctica tradicional de elevar cometas.
Barriletes de Santiago Sacatepéquez en vuelo
El resultado es una escena singular: junto a las tumbas decoradas con flores, los barriletes de gran formato conviven con las cometas que se elevan hacia el cielo. Las familias recuerdan a sus seres queridos mientras los visitantes contemplan las obras y conocen una tradición que combina arte, memoria y cultura popular.
Reconocimiento como patrimonio cultural
La importancia de los barriletes gigantes ha recibido reconocimiento institucional tanto en Guatemala como internacionalmente.
El 30 de octubre de 1998, el Festival de Barriletes Gigantes de Santiago Sacatepéquez fue declarado patrimonio cultural de Guatemala. Posteriormente, en febrero de 2022, la técnica de elaboración de los barriletes gigantes recibió la declaración de Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.
Elaboración de barriletes gigantes es nombrado Patrimonio Cultural de la Nación
En 2024, la UNESCO inscribió la técnica de elaboración de los barriletes gigantes de Santiago Sacatepéquez y Sumpango en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este reconocimiento destaca la importancia de los conocimientos, las prácticas y las técnicas que las comunidades mantienen y transmiten de generación en generación.
UNESCO inscribe los barriletes gigantes como patrimonio inmaterial
La proyección internacional también se manifiesta en la exhibición de algunos de estos barriletes fuera de Guatemala. En 2026 se expusieron algunos barriletes en El Salvador y en la sede de la Unesco, en Francia.
El Festival tiene, además, una dimensión económica y turística. Cada año atrae a numerosos visitantes, favorece la actividad de los negocios locales y permite conocer otras expresiones culturales de la comunidad, como su gastronomía, sus prácticas artesanales y sus tradiciones.
Para saber más:
Estrada Cuevas, Rolando (2022). Barriletes gigantes de Santiago Sacatepéquez. Universidad Rafael Landívar, Editorial Cara Parens. Publicación dedicada a la historia, el significado cultural y el proceso de elaboración de los barriletes gigantes.
El 18 de abril de 1906, un devastador terremoto sacudió San
Francisco, y los incendios posteriores destruyeron miles de edificios.
Pocas semanas después, el fotógrafo estadounidense George
Raymond Lawrence documentó la catástrofe con una cámara de gran formato
suspendida de un tren de cometas. Su célebre panorámica “San Francisco en
ruinas” muestra unos 160 grados de la ciudad devastada, desde el frente
marítimo hasta el interior urbano:
Fotografía panorámica de San Francisco en ruinas tras el incendio de 1906, tomada por George R. Lawrence a 610 metros de altura
(Fuente: Biblioteca del Congreso, Washington D. C.)
Lawrence recurrió a un sistema que había desarrollado a partir de sus propias investigaciones: una cámara panorámica de gran formato elevada mediante un conjunto de cometas que denominó Captive Airship, expresión que puede traducirse como “aeronave cautiva”:
Cámara de dirigible cautiva (Captive Airship) colgando de su estructura de un tren de cometas.
(Fuente: Sociedad Histórica de Chicago)
Lawrence utilizó un tren de cometas del tipo Conyne conectadas a una línea principal. Según las fuentes históricas consultadas, el conjunto podía incluir hasta 17 cometas, destinadas a proporcionar la sustentación necesaria para elevar una cámara de grandes dimensiones:
Tren de cometas Conyne utilizadas para sostener el equipo fotográfico de George R. Lawrence
(Fuente: Museo de Historia de Chicago)
Cada cometa se unía a la línea principal mediante su propia brida o ramal corto. Para evitar que los ramales se enredasen con la línea de vuelo, se empleaban pequeñas varillas ligeras de bambú que los mantenían separados.
La denominación Captive Airship (aeronave cautiva) no se refería a un globo aerostático, sino al conjunto formado por las cometas, la línea de elevación y el equipo fotográfico suspendido. Así aparece en la documentación histórica examinada por especialistas y en la descripción en los Archivos Nacionales de los Estados Unidos:
Captive Airship
Diagramas técnicos del aparato fotográfico aéreo (arriba) y del sistema de suspensión mediante cometas, operado desde la cubierta de un buque (abajo).
Fuente: Izquierda: informe técnico de L. H. Chandler (1905), Archivos Nacionales de los Estados Unidos (Record Group 74). Derecha: versión mejorada digitalmente por Juan Antonio Muñoz (2026).
El diagrama anterior del dirigible Captive Airship, operado desde un barco, muestra sus principales componentes. La barra separadora (s) mantiene la cometa alejada de la línea principal, mientras que las varas de bambú de 4,5 metros (g), provistas de pequeños contrapesos de plomo (h), los cordones de seda de 36,5 metros (i) y un lastre de plomo de 1,4 kg (j) estabilizan la cámara e impiden que gire u oscile como un péndulo. Un sistema de poleas y líneas (o y p), controlado mediante un cabrestante (r), facilita el lanzamiento y la recuperación sin que el conjunto toque el agua. El gráfico detalla la fijación del mecanismo a la línea de la cometa en los puntos (a) y (f), así como los ajustes de la cámara en (b, c, d y e). La cámara de placa plana (k) incorpora un obturador (m) accionado por electroimanes. Para tomar una fotografía, el obturador de la cámara debía activarse remotamente desde el suelo mediante el envío de corriente por un cable eléctrico (n) desde una batería hasta la cámara, activando así los electroimanes. Tras tomar cada fotografía, se abría un pequeño paracaídas como señal. Entonces, Lawrence hacía descender las cometas para recargar la cámara.
El elemento más importante del sistema era la cámara panorámica diseñada por Lawrence. Estaba construida con madera y aluminio, y pesaba unos 22,2 kg:
Cámara panorámica de George R. Lawrence
(Fuente: Museo de Historia de Chicago, ICHi-011050)
Lawrence estabilizó la cámara con tres largas varillas de bambú colocadas alrededor de la cámara. De sus extremos colgaban tres cuerdas que sostenían un peso para reducir el movimiento de la cámara que podía provocar el viento. Por tanto, Lawrence diseñó un sistema integrado de sustentación, suspensión y estabilización de la cámara:
Equipo fotográfico de George R. Lawrence en el cielo, sostenido por varias cometas (parte superior de la foto)
(Fuente: Museo de Historia de Chicago)
La cámara estaba diseñada para que el objetivo recorriera el horizonte mientras registraba la escena sobre una superficie fotográfica curva. De este modo, la imagen final abarcaba una extensión mucho mayor que la que habría sido posible con una cámara convencional de formato rectangular. Además, la abertura del obturador variaba a lo largo de su recorrido. Esto permitía que las zonas más lejanas y oscuras recibieran una exposición más prolongada que las áreas más luminosas del primer plano.
En esta foto de San Francisco tomada en 1908 desde el Captive Airship, se aprecian dos de las tres varas de bambú que estabilizaban la cámara:
Vista aérea de San Francisco en 1908 desde el Captive Airship. Fotógrafía de George R. Lawrence.
(Fuente: Biblioteca del Congreso, Washington D. C.)
Las panorámicas de Lawrence se conservan como copias fotográficas de gelatina de plata, según las fichas de la Biblioteca del Congreso de EE. UU.
George Raymond Lawrence (1868-1938) fue fotógrafo estadounidense conocido por sus innovaciones en la fotografía de gran formato y las tomas aéreas.
Retrato de George R. Lawrence (1868-1938)
(Fuente: Chicago History Museum)
En 1891 abrió su propio estudio en Chicago, donde experimentó con nuevas técnicas fotográficas y perfeccionó el uso del flash.
En 1900 construyó una cámara de unos 635 kg, equipada con una placa de vidrio de 2,44 × 1,42 metros, para fotografiar un tren completo. La imagen obtuvo un premio en la Exposición Universal de París de ese año:
La gran cámara de George Lawrence
(Fuente: Museo de Historia de Chicago, ICHi-022529)
Lawrence comenzó a realizar fotografías aéreas desde globos
tripulados, pero, tras sufrir un accidente, recurrió a cometas para elevar sus
cámaras. Esta técnica le permitió obtener en 1906 las fotografías panorámicas
de San Francisco después del terremoto, imágenes que aumentaron su prestigio.
En sus últimos años se interesó por la aeronáutica y patentó
diversos dispositivos, aunque sus proyectos empresariales no prosperaron.
Falleció en 1938, a los 70 años.
Las fotografías de San Francisco tomadas por Lawrence en
1906 no fueron las primeras realizadas con cámaras elevadas mediante cometas.
Ya en 1888, el francés Arthur Batut había tomado una serie de fotos
aéreas de La Bruguière, en el sur de Francia, con una cámara en una cometa. Sin
embargo, el trabajo de Lawrence destacó por el tamaño de la cámara, la
complejidad del sistema utilizado para elevarla y las impresionantes vistas
panorámicas que consiguió.
Durante los años que he investigado la historia de las
cometas, he descubierto que muchas de ellas han quedado reflejadas en pinturas,
grabados y dibujos de distintas épocas. En ocasiones aparecen como
protagonistas; en otras, como un detalle casi oculto que merece una mirada más
atenta.
En esta serie de artículos sobre las cometas en el arte he
elegido la obra Benjamin Franklin Drawing Electricity from the Sky
(Benjamin Franklin extrayendo electricidad del cielo). Se trata
de una pequeña pintura de Benjamin West (1738-1820) conservada en el
Philadelphia Museum of Art:
Benjamin Franklin Drawing Electricity from the Sky, Benjamin West, c. 1816 Artista: Benjamin West. Crédito: Donación del Sr. y la Sra. Wharton Sinkler, 1958, Museo de Arte de Filadelfia. (Fuente: Philadelphia Museum of Art)
La obra representa, de manera muy idealizada y llena de
elementos simbólicos, el famoso experimento de la cometa de Benjamin Franklin
de 1752, mediante el cual demostró la naturaleza eléctrica del rayo. Sin
embargo, West no pretendió realizar una reconstrucción científica del
experimento. Parece, más bien, una escena representativa de la actividad
científica de Franklin, en la que la cometa constituye uno de los elementos
fundamentales, junto a la llave y otros aparatos relacionados con sus
investigaciones sobre la electricidad.
Franklin y West eran originarios de Pensilvania y tuvieron
una amistad bastante estrecha, hasta el punto de que Franklin llegó a ser
padrino de uno de los hijos de West, como se puede leer en la biografía de Benjamin Frank escrita por William Cabell Bruce en 1917. Por tanto,
cuando West decidió representar a Franklin, no estaba escogiendo simplemente a
una celebridad científica. Estaba representando a un amigo y compatriota al que
admiraba profundamente.
Autorretrato de
Benjamin West, 1776. Actualmente en el Museo de Bellas Artes de Baltimore (Fuente: Wikimedia) Dominio público
La imagen que vemos en la pintura no muestra cómo era Franklin en 1752. En aquel momento Franklin tenía unos 46 años. Sin embargo, West lo representa como un hombre mucho mayor, con cabello blanco y rostro envejecido, pues en 1816 la gente reconocía a Franklin como un anciano de pelo blanco que se había convertido en uno de los grandes personajes de Estados Unidos. Más que un cuadro sobre un experimento es también un homenaje póstumo a Franklin.
Existe un retrato real de Franklin atribuido a Robert Feke realizado alrededor de 1746 (cuando tenía aproximadamente 40 años), que muestra cómo era seis años antes de realizar el experimento con la cometa:
Benjamin Franklin (1706-1790)
Óleo sobre lienzo de Robert Feke, hacia 1746
(Fuente: Museos de Arte de Harvard)
Dominio público
¿Qué se ve en la pintura?
Franklin domina la composición, ocupando el centro de la
escena. Su brazo derecho está levantado hacia un cielo tormentoso y su mano se
aproxima a una llave metálica suspendida de la cuerda de la cometa. Un
relámpago atraviesa las nubes y establece una conexión visual entre el cielo y
el protagonista. Entre la llave y su mano aparece una chispa eléctrica:
Detalle de Benjamin Franklin en el centro de la escena
A su alrededor aparecen varios querubines, pequeños personajes que utiliza como un recurso visual para mitificar la figura de Franklin. Algunos ayudan a sujetar o manejar la cuerda de la cometa, mientras que otros manipulan recipientes y aparatos relacionados con la electricidad. Estos elementos alegóricos introducidos por West parecen representar el conjunto de las investigaciones eléctricas de Franklin:
Detalle de los querubines
La cometa está en el cuadro, pero West no la
convierte en el protagonista visual de la composición. Aparece en la parte
superior derecha, por encima de tres querubines. A primera vista podría
pensarse que ocupa una posición secundaria; sin embargo, creo que su ubicación
puede interpretarse de otra manera. Al desplazarla hacia esa zona, West
consigue mostrarla en su totalidad, algo que habría sido imposible si hubiera
seguido la dirección de la cuerda y la perspectiva de la escena. Esta cometa de
la pintura tiene la forma de pera francesa (French Peartop), un diseño
tradicional histórico muy popular en Europa entre los siglos XVII y XIX. Pero esta
forma de la cometa no coincide con la cometa que describe el propio Franklin en
su experimento, como explicaré más adelante.
Detalle de la cometa
La pintura representa un acontecimiento histórico real, pero
no representa cómo ocurrió realmente. Sin embargo, hay un detalle que se sí se ajusta
fielmente al experimento verdadero: la cuerda de cáñamo mojado de la cometa,
conductora de la electricidad, terminaba en una llave metálica, de la que
partía una cinta de seda seca que Franklin sujetaba para aislarse, y una
chispa eléctrica sale de la llave al acercar el nudillo:
Detalle de la cuerda de cáñamo, la llave y la cuerda de seda
Cómo fue el experimento real
Benjamin Franklin quería demostrar la relación entre los
rayos y la electricidad. Hasta ese momento, los rayos se consideraban un
fenómeno misterioso, a menudo interpretado como un castigo divino o una simple
explosión de gases en la atmósfera. Franklin creía que las nubes de tormenta
estaban cargadas eléctricamente y que los rayos eran enormes chispas
eléctricas, similares a las pequeñas chispas que él mismo generaba en su
laboratorio con botellas de Leyden (los primeros condensadores), pero a una
escala gigantesca.
Para demostrarlo se sirvió de una sencilla cometa
construida con varillas de cedro y un pañuelo de seda, a la que incorporó un
alambre puntiagudo en su parte superior para atraer la carga eléctrica de las
nubes:
Imagen idealizada de la cometa de Franklin (vista posterior) (Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)
En un día de tormenta, Franklin ató al extremo inferior de la cuerda de cáñamo que sujetaba la cometa un tramo de cuerda de seda. En el punto de unión de ambas cuerdas colocó una llave metálica, en la que podía acumularse la carga eléctrica. La elección de estos materiales tenía una finalidad concreta: el cáñamo, al humedecerse con la lluvia, podía conducir la electricidad, mientras que la seda, que Franklin mantenía seca al situarse bajo el resguardo de un cobertizo, actuaba como aislante:
Imagen idealizada del experimento de Franklin con la cometa, ayudado por su hijo William
(Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)
Franklin, ayudado por su hijo William, elevó la cometa hacia
las nubes de tormenta y esperó a que se produjera algún indicio de
electricidad.
Contrariamente a lo que suele representarse, la cometa no
fue alcanzada por un rayo. De haber ocurrido, Franklin probablemente habría
muerto electrocutado. Lo que hizo posible el experimento fue que la cometa
captara la electricidad estática presente en la atmósfera de la
tormenta.
Franklin observó que algunos hilos sueltos de la cuerda de
cáñamo se separaban y se mantenían erguidos. Aquello indicaba que la cuerda
estaba electrificada. Acercó entonces un dedo a la llave metálica y saltó
una pequeña chispa entre ambos.
El experimento demostraba que los rayos de las tormentas
son una forma de electricidad. Franklin pudo incluso recoger y almacenar
esa electricidad utilizando una botella de Leyden, comprobando que podía
descargarse posteriormente.
Para ampliar la información, podéis consultar el artículo
de este mismo blog La
cometa de Benjamin Franklin, que reúne los documentos originales del
experimento y sus traducciones.
En la isla de Muna, en el sureste de Sulawesi (Indonesia), se celebra un festival de
cometas muy especial. A diferencia de lo que ocurre en muchos otros festivales
internacionales, aquí no se vuelan cometas gigantes ni modelos comerciales,
sino exclusivamente cometas tradicionales y artesanales, elaboradas a partir de
hojas.
Estas cometas se llaman Kaghati Kolope y están construidas
con materiales procedentes de la naturaleza: hojas secas de kolope, bambú y
fibras vegetales. “Kaghati” es la palabra en el idioma de Muna que significa
"cometa" y “Kolope” se refiere a una planta local cuyo nombre
científico es Dioscorea hispida.
En julio de 2026 se celebró el Festival Kaghati Kolope
en el entorno de la cueva de Liang kabori, un área que es patrimonio cultural de Muna. El Festival se
organiza desde 2014 con dos objetivos principales: mantener viva esta tradición
y acercarla a las nuevas generaciones.
El festival Kaghati Kolope en Muna preserva la tradición ancestral de volar cometas hechas con hojas de kolope
Según la información difundida por la Agencia de Turismo de Muna, participaron siete cometas tradicionales y alrededor de veinte cometas creativas:
Kaghati Kolope, Preservación de cometas antiguas hechas de hojas y fibras naturales en la isla de Muna
En la isla de Muna, las cometas forman parte de una
tradición cultural muy antigua. La Kaghati Kolope fue incorporada en
2013 al inventario nacional del patrimonio cultural inmaterial de Indonesia,
con origen en Sulawesi Sudoriental y distribución en la isla de Muna.
La Kaghati Kolope es muy diferente de la mayoría de las
cometas que podemos encontrar actualmente. La superficie de vuelo se fabrica
con hojas secas de kolope, procedentes de una planta silvestre que crece
en los bosques de Muna. El armazón es de bambú, mientras que para las
uniones y las cuerdas se utilizan fibras vegetales, entre ellas fibra de piña
silvestre y fibras obtenidas de la corteza de los árboles:
Las cuevas de Kabori y las representaciones de cometas
La importancia de la Kaghati Kolope no se limita a su forma
de construcción. En el complejo de cuevas de Liang Kabori
existen numerosas pinturas rupestres prehistóricas y algunas de ellas han sido
interpretadas como posibles representaciones de cometas.
Así, en un mismo paisaje se encuentran las pinturas
rupestres del complejo de Kabori, los conocimientos tradicionales de los
artesanos y las cometas que todavía se elevan sobre Muna.
En algunos artículos se afirma que una pintura rupestre de
un supuesto hombre con una cometa tiene 4.000 años de antigüedad. Esta cifra
aparece en publicaciones oficiales y en documentación sobre el patrimonio
cultural indonesio, relacionada con investigaciones realizadas por Wolfgang
Bick en 1997:
Pintura rupestre en la isla de Muna (Indonesia)
(Fuente: Wolfgang Bieck, Kite The Drachen Foundation Journal Nº 11, Spring 2003)
Aunque esta pintura rupestre ha sido citada ocasionalmente
como una posible representación de una cometa, no existe una datación fiable de
la figura y su identificación como tal no ha sido aceptada de forma general por
la comunidad científica.
He construido esta cometa naranja de círculos con la
intención de recuperar un original diseño del siglo XX, formado por cuatro aros
de bambú unidos a una vara central. Se trata de una cometa muy poco frecuente,
cuyo origen e historia explicaré al final del artículo. El nombre que he
elegido para ella hace referencia a los dos nombres históricos con los que se
ha conocido: “orange kite” y “kite of circles”.
Mi versión de la cometa naranja de círculos mide 90
cm de largo y 52 cm de ancho. Está confeccionada con varillas de bambú y papel
japonés washi. La decoré a mano con pinturas acrílicas, utilizando un
fondo predominantemente naranja y motivos relacionados con el eclipse total de
Sol que tuvo lugar en España el 12 de agosto de 2026:
Cometa naranja de círculos (vista anterior) (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Cometa naranja de círculos (vista posterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
El diseño gráfico de esta cometa está compuesto por
cuatro dibujos basados en fotografías tomadas durante el eclipse solar. Cada
dibujo es una interpretación personal de una de esas fotografías,
realizada mediante edición digital y adaptada posteriormente al diseño de la
cometa. Las fotografías originales y sus respectivos autores son los
siguientes:
Eclipse
de Sol con el toro de Osborne. Fotografía de Ander Gillenea.
El
skater Danny León ejecutando un salto en rampa perfectamente
sincronizado con el eclipse, en Novales (Huesca). Fotografía de José Ángel
Izquierdo.
Silueta
de un camello y su guía, enmarcada por el Sol en forma de medialuna
durante el eclipse solar en Lanzarote. Fotografía de Juan Méndez.
Romántica
propuesta de matrimonio ocurrida en Val Thorens (Francia) durante el
eclipse solar. Fotografía de Aurel Drew.
Las medidas de las distintas secciones de la cometa que he
construido se indican en centímetros en el siguiente plano proporcional.
Los puntos de anclaje de los cabos de la brida están marcados con círculos
rojos:
Plano proporcional de la cometa naranja de círculos.
Puede ampliarse o reducirse manteniendo las proporciones originales.
A: 71 cm; B: 19 cm; C: 26 cm
(Dibujo: Juan Antonio Muñoz)
El armazón de esta cometa está formado por una caña central de bambú de 90 cm de longitud, cuyo diámetro se reduce progresivamente desde los 8 mm en la base hasta los 5 mm en la punta. A esta vara se fijan cuatro círculos de bambú, de unos 5 mm de sección y 26 cm de diámetro. Los círculos están unidos entre sí mediante cola blanca y ataduras de hilo torzal:
Armazón de la cometa naranja de círculos (vista posterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
La cubierta de esta cometa es de papel japonés Tosa-shi (washi) con un gramaje de unos 52 g/m2.
Recorté cuatro círculos de este papel, dejando un pequeño reborde o dobladillo
en todo el contorno para doblarlo y pegarlo al armazón. Dibujé en cada uno de
los cuatro círculos de papel los trazos principales del dibujo:
Bocetos de los dibujos en cada uno de los círculos de papel (Foto: Juan Antonio Muñoz)
Decidí pegar el papel Tosa-shi al armazón de bambú con cola blanca y pintarlo después, con el fin de que quedara bien tensado, ya que el papel washi se contrae al pintarlo con este tipo de pinturas:
Papel washi pegado al armazón con los bocetos de los dibujos
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
A continuación, pinté a mano la cometa con pinturas acrílicas, utilizando colores en consonancia con el eclipse, procurando que predominara el naranja. La elección de este color no fue casual, ya que la cometa recibió de su diseñador original el nombre de cometa naranja, como explicaré más adelante.
Decoración del papel de la cubierta con pinturas acrílicas
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Cubierta de la cometa naranja de círculos ya decorada
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
La brida consta de dos cabos que se atan en los puntos señalados con círculos rojos en el plano anterior. El nudo de amarre (NA) de la brida es ajustable mediante un lazo con un nudo Prusik (NP), que permite ajustar la longitud de los cabos para conseguir el ángulo apropiado de la cometa para el vuelo:
Brida de la cometa naranja de círculos
NP: nudo Prusik: NA: nudo de amarre
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
En la parte inferior del larguero central até un lazo con nudo de amarre para sujetar la cola. A continuación, comprobé que la cometa estuviera correctamente equilibrada para que no pesara más de un lado que del otro. Para equilibrarla tuve que pegar un pequeño contrapeso en la parte posterior de uno de los círculos laterales del armazón. Sujetando la brida de la cometa con la mano, esta se mantenía colgada en perfecto equilibrio horizontal:
Comprobando el equilibrio de la cometa naranja de círculos.
En el extremo inferior se ve el lazo con el nudo de amarre para sujetar una cola.
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
A partir de la relación entre la superficie y el peso de la cometa, calculé mediante mi hoja de cálculo la carga de vela o densidad, lo que me permitió estimar que necesitaría un viento de aproximadamente 15 km/h para volar correctamente. Solo me quedaba esperar el momento y lugar adecuados.
Mostrando la cometa naranja de círculos
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Origen e historia de esta cometa
La cometa naranja de círculos, formada por cuatro
aros de bambú unidos a una vara central, aparece documentada por primera vez,
al menos entre las fuentes que he podido localizar, en el libro Chinese
Kites: How to Make and Fly Them, de David F. Jue, publicado en 1967.
Jue la denominó simplemente Orange kite (cometa naranja),
sin explicar el origen de ese nombre. En los dibujos del libro aparece pintada
de color naranja con un carácter oriental en cada círculo. Según se lee en el
prólogo de este libro, David F. Jue nació en la provincia de Guangdong (China).
Emigró a Estados Unidos a los catorce años. Comenzó a fabricar cometas como las
recordaba de antaño, inventando con el tiempo nuevos diseños y adaptando las
antiguas técnicas a los materiales disponibles en su comunidad para enseñar a
construir cometas en escuelas y talleres.
El mismo diseño fue reproducido posteriormente por otros
autores. Edward F. Dolan la llamó también The orange kite y citó
expresamente el libro de Jue en su bibliografía. David Pelham la denominó Chinese
orange kite, mientras que en Create-A-Kite aparece como The kite
of circles (la cometa de círculos) y se añadió la explicación de que
en China se decoraba para que pareciera un racimo de naranjas.
También en diversas publicaciones contemporáneas y portales
culturales se ha catalogado esta cometa como un diseño tradicional oriental
(bajo nombres como “Cometa Naranja de la China” o “Naranjas de la Prosperidad”).
Sin embargo, pese a las numerosas búsquedas realizadas en
fuentes chinas y occidentales, no he encontrado hasta ahora ninguna
representación antigua o tradicional de una cometa china con esta
característica disposición de cuatro círculos. Por ello, aunque su origen chino
se ha repetido en varias publicaciones, parece posible que el diseño
publicado por David F. Jue en 1967 sea el antecedente documentado más antiguo
de esta curiosa cometa.