Este barrilete o cometa que he construido está inspirado en los barriletes gigantes de Sumpango y Santiago Sacatepéquez de Guatemala. Aunque no es gigante ni sigue las técnicas de construcción tradicionales, reúne las características reconocibles de los barriletes de Guatemala.
Esta es mi versión de un barrilete de Guatemala que mide 90 cm de diámetro y está confeccionado con varillas de bambú y tilo, papel kraft verjurado, flecos de papel de seda, alambres de chenilla y tres banderas. Decoré la cometa a mano con pinturas acrílicas, representando diversos símbolos nacionales:

Barrilete guatemalteco (vista anterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)

Barrilete guatemalteco (vista posterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Para el diseño pictórico de este barrilete utilicé como punto de partida imágenes generadas mediante inteligencia artificial, creadas a partir de indicaciones y criterios definidos por mí. A partir de ahí, utilicé una aplicación de diseño gráfico para editar, modificar y combinar dichas imágenes, hasta obtener la versión definitiva.
Los motivos decorativos del barrilete representan diversos símbolos patrios de Guatemala: en el centro aparece el quetzal, ave nacional del país, sobre la bandera guatemalteca, con sus característicos colores blanco y azul celeste. En la parte inferior se representan los numerosos volcanes que conforman el paisaje del país, mientras que el contorno del barrilete está decorado con motivos geométricos inspirados en los patrones y diseños tradicionales de los textiles mayas de Guatemala. Por último, el letrero inferior destaca la relevancia nacional e internacional de los Barriletes Gigantes de Guatemala.
Además, he incorporado los adornos característicos de los barriletes de Santiago Sacatepéquez: flecos de papel de seda de colores a lo largo de todo el perímetro, tres banderas en la parte superior y, bajo estas, alambres multicolores de chenilla que imitan los “flequillos” sonoros que vibran y producen ruido al chocar con el viento:

Adornos del barrilete guatemalteco:
Banderas: de la paz, de Guatemala y de los pueblos maya de Guatemala; alambres de chenilla y flecos de papel de seda
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Las medidas de las distintas secciones del barrilete que he construido se indican en centímetros en el siguiente plano a escala. Los puntos de anclaje de los cabos de la brida están marcados con círculos rojos y los círculos verdes indican los puntos donde deben sujetarse los lazos para colocar la cola:

Plano a escala del barrilete guatemalteco
AB: 90 cm
(Dibujo: Juan Antonio Muñoz)
El armazón está formado por diferentes tipos de varillas de bambú y de madera de tilo, cuyas secciones oscilan entre 3 y 10 mm de ancho. El perímetro del barrilete está formado por dos varillas muy finas de bambú trenzado y encolado, resultando una estructura flexible y resistente. Esta es una técnica propia que he utilizado en varias de mis cometas. Todas las varillas están pegadas entre sí con cola blanca y atadas con hilo torzal de poliéster muy resistente:

Armazón del barrilete guatemalteco (vista anterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
La cubierta, lienzo o “piel” del barrilete es
de papel kraft verjurado blanco de 65 g/m2. Este tipo de papel presenta
dos caras con diferente textura, una algo rugosa y otra más lisa con finas
líneas paralelas, denominadas “verjuras”, producidas durante su fabricación.
Esta textura ofrece una alta resistencia al desgarro. Para evitar que el papel se
arrugase o deformase demasiado con las pinturas acrílicas, apliqué un medium
acrílico transparente en una de sus caras.
Recorté el papel con un diámetro algo superior al del plano,
dibujé el boceto en varios colores y pinté el papel con acrílicos,
reproduciendo el diseño original que había creado para este barrilete:

Decorando el papel del barrilete con pinturas acrílicas
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
A continuación, pegué el papel al armazón de bambú con cola blanca:

Papel pegado al armazón del barrilete (vista anterior y posterior)
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Por último, pegué los flecos de papel de seda a lo largo de todo el perímetro del barrilete, fijé los alambres de chenilla a los largueros superiores y sujeté las banderas en la parte posterior de esos mismos largueros:

El barrilete guatemalteco con sus adornos
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Até los tres cabos de la brida en los puntos indicados en el plano, comprobando que la cometa quedase bien equilibrada. Anudé un lazo con un nudo Prusik para que el nudo de amarre de la brida fuese ajustable, con el fin de permitir modificar el ángulo de ataque del barrilete según el viento existente.
Para volar este barrilete hay que utilizar una cola formada por una cuerda con cintas de papel y flecos que se debe sujetar mediante dos lazos atados en los extremos inferiores de los largueros laterales, marcados con círculos verdes en el plano.
A partir de la relación entre la superficie y el peso de esta cometa, pude calcular con mi hoja de cálculo la carga de vela o densidad, lo que me permitió determinar que este barrilete necesitaría un viento de unos 12 km/h para poder volar. Solo me quedaba esperar el momento y lugar adecuados.

Mostrando mi barrilete guatemalteco
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Los barriletes gigantes de Sumpango y Santiago Sacatepéquez de Guatemala fueron creados originalmente para honrar a los muertos y conectar con los ancestros durante las celebraciones del Día de Todos los Santos y el Día de Muertos en Guatemala, el 1 y 2 de noviembre, respectivamente. Estos barriletes se construyen con bambú, cuerda y papel de seda. Miden entre 6 y 20 metros de diámetro y su fabricación suele llevar meses. Muchos son circulares con flecos alrededor y algunos incluyen banderas o estandartes en la parte superior, especialmente en Santiago Sacatepéquez.
La Unesco reconoció en 2024 “la técnica para elaborar barriletes gigantes de Sumpango y Santiago Sacatepéquez (Guatemala)” como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Lo más significativo de esta técnica es la elaboración de “la piel” o superficie colorida de la cometa, que se hace con miles de trozos de fino papel de seda, cada uno cortado y pegado a mano. Capa a capa, los barrileteros construyen imágenes complejas que, una vez terminadas, parecen casi pinturas.