INTRODUCCIÓN

Cuando era un niño mi padre me construyó una cometa con una tela roja, unas varillas de caña y una larga cola con lazos atados. Para volarla la sujetaba con una cuerda de bramante que enrollaba en un palo de madera. Así nació en mí la afición por las cometas, que ahora de mayor comparto con Ana, Carlos, Sergio, Enzo y Saúl.

Espero que algunas cosas que veáis en este blog os animen a practicar y compartir esta afición tan agradable y entretenida. Las cometas no son simples juguetes, sino que representan un medio a través del cual se expresa la cultura y el arte de numerosos pueblos del mundo.

En la columna principal del blog podrás leer artículos de divulgación relacionados con las cometas. En la barra lateral derecha puedes acceder a páginas más personales clasificadas por temas y también a diferentes tipos de recursos.


ARTÍCULO ALEATORIO

Las cometas en el arte: Benjamin Franklin extrayendo electricidad del cielo de Benjamin West

Durante los años que he investigado la historia de las cometas, he descubierto que muchas de ellas han quedado reflejadas en pinturas, grabados y dibujos de distintas épocas. En ocasiones aparecen como protagonistas; en otras, como un detalle casi oculto que merece una mirada más atenta.

En esta serie de artículos sobre las cometas en el arte he elegido la obra Benjamin Franklin Drawing Electricity from the Sky (Benjamin Franklin extrayendo electricidad del cielo). Se trata de una pequeña pintura de Benjamin West (1738-1820) conservada en el Philadelphia Museum of Art:


Benjamin Franklin Drawing Electricity from the Sky, Benjamin West, c. 1816
Artista: Benjamin West. Crédito: Donación del Sr. y la Sra. Wharton Sinkler, 1958, Museo de Arte de Filadelfia.
(Fuente: Philadelphia Museum of Art)


La obra representa, de manera muy idealizada y llena de elementos simbólicos, el famoso experimento de la cometa de Benjamin Franklin de 1752, mediante el cual demostró la naturaleza eléctrica del rayo. Sin embargo, West no pretendió realizar una reconstrucción científica del experimento. Parece, más bien, una escena representativa de la actividad científica de Franklin, en la que la cometa constituye uno de los elementos fundamentales, junto a la llave y otros aparatos relacionados con sus investigaciones sobre la electricidad. 

Franklin y West eran originarios de Pensilvania y tuvieron una amistad bastante estrecha, hasta el punto de que Franklin llegó a ser padrino de uno de los hijos de West, como se puede leer en la biografía de Benjamin Frank escrita por William Cabell Bruce en 1917. Por tanto, cuando West decidió representar a Franklin, no estaba escogiendo simplemente a una celebridad científica. Estaba representando a un amigo y compatriota al que admiraba profundamente.


Autorretrato de Benjamin West, 1776. Actualmente en el Museo de Bellas Artes de Baltimore
(Fuente: Wikimedia)
Dominio público

La imagen que vemos en la pintura no muestra cómo era Franklin en 1752. En aquel momento Franklin tenía unos 46 años. Sin embargo, West lo representa como un hombre mucho mayor, con cabello blanco y rostro envejecido, pues en 1816 la gente reconocía a Franklin como un anciano de pelo blanco que se había convertido en uno de los grandes personajes de Estados Unidos. Más que un cuadro sobre un experimento es también un homenaje póstumo a Franklin.

Existe un retrato real de Franklin atribuido a Robert Feke realizado alrededor de 1746 (cuando tenía aproximadamente 40 años), que muestra cómo era seis años antes de realizar el experimento con la cometa:


Benjamin Franklin (1706-1790)
Óleo sobre lienzo de Robert Feke, hacia 1746
(Fuente: Museos de Arte de Harvard)
Dominio público

¿Qué se ve en la pintura?

Franklin domina la composición, ocupando el centro de la escena. Su brazo derecho está levantado hacia un cielo tormentoso y su mano se aproxima a una llave metálica suspendida de la cuerda de la cometa. Un relámpago atraviesa las nubes y establece una conexión visual entre el cielo y el protagonista. Entre la llave y su mano aparece una chispa eléctrica:


Detalle de Benjamin Franklin en el centro de la escena


A su alrededor aparecen varios querubines, pequeños personajes que utiliza como un recurso visual para mitificar la figura de Franklin. Algunos ayudan a sujetar o manejar la cuerda de la cometa, mientras que otros manipulan recipientes y aparatos relacionados con la electricidad. Estos elementos alegóricos introducidos por West parecen representar el conjunto de las investigaciones eléctricas de Franklin:


Detalle de los querubines

La cometa está en el cuadro, pero West no la convierte en el protagonista visual de la composición. Aparece en la parte superior derecha, por encima de tres querubines. A primera vista podría pensarse que ocupa una posición secundaria; sin embargo, creo que su ubicación puede interpretarse de otra manera. Al desplazarla hacia esa zona, West consigue mostrarla en su totalidad, algo que habría sido imposible si hubiera seguido la dirección de la cuerda y la perspectiva de la escena. Esta cometa de la pintura tiene la forma de pera francesa (French Peartop), un diseño tradicional histórico muy popular en Europa entre los siglos XVII y XIX. Pero esta forma de la cometa no coincide con la cometa que describe el propio Franklin en su experimento, como explicaré más adelante.


Detalle de la cometa

La pintura representa un acontecimiento histórico real, pero no representa cómo ocurrió realmente. Sin embargo, hay un detalle que se sí se ajusta fielmente al experimento verdadero: la cuerda de cáñamo mojado de la cometa, conductora de la electricidad, terminaba en una llave metálica, de la que partía una cinta de seda seca que Franklin sujetaba para aislarse, y una chispa eléctrica sale de la llave al acercar el nudillo:


Detalle de la cuerda de cáñamo, la llave y la cuerda de seda

Cómo fue el experimento real

Benjamin Franklin quería demostrar la relación entre los rayos y la electricidad. Hasta ese momento, los rayos se consideraban un fenómeno misterioso, a menudo interpretado como un castigo divino o una simple explosión de gases en la atmósfera. Franklin creía que las nubes de tormenta estaban cargadas eléctricamente y que los rayos eran enormes chispas eléctricas, similares a las pequeñas chispas que él mismo generaba en su laboratorio con botellas de Leyden (los primeros condensadores), pero a una escala gigantesca.

Para demostrarlo se sirvió de una sencilla cometa construida con varillas de cedro y un pañuelo de seda, a la que incorporó un alambre puntiagudo en su parte superior para atraer la carga eléctrica de las nubes:

Imagen idealizada de la cometa de Franklin (vista posterior) (Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)
Imagen idealizada de la cometa de Franklin (vista posterior)
(Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)


En un día de tormenta, Franklin ató al extremo inferior de la cuerda de cáñamo que sujetaba la cometa un tramo de cuerda de seda. En el punto de unión de ambas cuerdas colocó una llave metálica, en la que podía acumularse la carga eléctrica. La elección de estos materiales tenía una finalidad concreta: el cáñamo, al humedecerse con la lluvia, podía conducir la electricidad, mientras que la seda, que Franklin mantenía seca al situarse bajo el resguardo de un cobertizo, actuaba como aislante:

Imagen idealizada del experimento de Franklin con la cometa, ayudado por su hijo William (Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)
Imagen idealizada del experimento de Franklin con la cometa, ayudado por su hijo William
(Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)

Franklin, ayudado por su hijo William, elevó la cometa hacia las nubes de tormenta y esperó a que se produjera algún indicio de electricidad.

Contrariamente a lo que suele representarse, la cometa no fue alcanzada por un rayo. De haber ocurrido, Franklin probablemente habría muerto electrocutado. Lo que hizo posible el experimento fue que la cometa captara la electricidad estática presente en la atmósfera de la tormenta.

Franklin observó que algunos hilos sueltos de la cuerda de cáñamo se separaban y se mantenían erguidos. Aquello indicaba que la cuerda estaba electrificada. Acercó entonces un dedo a la llave metálica y saltó una pequeña chispa entre ambos.

El experimento demostraba que los rayos de las tormentas son una forma de electricidad. Franklin pudo incluso recoger y almacenar esa electricidad utilizando una botella de Leyden, comprobando que podía descargarse posteriormente.

Para ampliar la información, podéis consultar el artículo de este mismo blog La cometa de Benjamin Franklin, que reúne los documentos originales del experimento y sus traducciones.

 

Para saber más: (en este mismo blog)

La cometa de Benjamin Franklin

🔊Podcast sobre el experimento de Benjamin Franklin con una cometa