

Contrariamente a lo que suele representarse, la cometa no
fue alcanzada por un rayo. De haber ocurrido, Franklin probablemente habría
muerto electrocutado. Lo que hizo posible el experimento fue que la cometa
captara la electricidad estática presente en la atmósfera de la
tormenta.
Franklin observó que algunos hilos sueltos de la cuerda de
cáñamo se separaban y se mantenían erguidos. Aquello indicaba que la cuerda
estaba electrificada. Acercó entonces un dedo a la llave metálica y saltó
una pequeña chispa entre ambos.
El experimento demostraba que los rayos de las tormentas
son una forma de electricidad. Franklin pudo incluso recoger y almacenar
esa electricidad utilizando una botella de Leyden, comprobando que podía
descargarse posteriormente.
Los documentos originales del experimento de Franklin
Franklin nunca publicó una narración detallada de lo que él
hizo personalmente con la cometa o nunca se ha encontrado. Pero se conservan tres
versiones sobre el experimento de la cometa de Franklin: una copia escrita a
mano por Peter Collinson, que se conserva en la Royal Society de Londres, un
pequeño artículo impreso en The Pennsylvania Gazette, el 19 de octubre
de 1752, y un relato más detallado de Joseph Priestley de 1767.
Reproduzco a continuación estas tres fuentes de información sobre el experimento de Franklin con la cometa:
Copia manuscrita de Peter Collinson de un texto de Franklin sobre el experimento de la cometa:

Traducción adaptada:
De Benjamin Franklin Esq. a P. Collinson
Filadelfia, 1 de octubre de 1752
Como se hace frecuente mención en los periódicos públicos
de Europa del éxito del experimento de Filadelfia para extraer el fuego
eléctrico de las nubes mediante varillas puntiagudas de hierro colocadas sobre
edificios altos, etc., puede resultar grato a los curiosos saber que el mismo
experimento ha tenido éxito en Filadelfia, aunque realizado de una manera
diferente y más sencilla, que cualquiera puede intentar, de la siguiente
manera.
Hágase una pequeña cruz con dos tiras ligeras de cedro,
cuyos brazos sean lo bastante largos como para alcanzar las cuatro esquinas de
un gran pañuelo de seda fino cuando esté extendido; átese las esquinas del
pañuelo a los extremos de la cruz, de modo que se tenga el cuerpo de una
cometa; la cual, provista adecuadamente de una cola, un lazo y una cuerda, se
elevará en el aire como las hechas de papel; pero, al ser esta de seda, es más
apropiada para soportar la humedad y el viento de una ráfaga de tormenta sin
desgarrarse.
En la parte superior de la vara vertical de la cruz debe
fijarse un alambre muy afilado y puntiagudo, que sobresalga un pie o más por
encima de la madera.
En el extremo de la cuerda, junto a la mano, debe atarse una
cinta de seda, y en el punto donde se unen la cuerda y la seda puede fijarse
una llave.
Esta cometa debe elevarse cuando parezca que se aproxima
una ráfaga de tormenta —lo que es muy frecuente en este país—, y la persona que
sostiene la cuerda debe permanecer dentro de una puerta, o de una ventana, o
bajo alguna cubierta, de modo que la cinta de seda no pueda mojarse; y debe
tenerse cuidado de que la cuerda no toque el marco de la puerta o de la
ventana.
Tan pronto como alguna nube de tormenta pase sobre la
cometa, el alambre puntiagudo extraerá de ellas el fuego eléctrico, y la
cometa, junto con toda la cuerda, quedará electrificada, y los filamentos
sueltos de la cuerda se separarán en todas direcciones y serán atraídos por un
dedo que se aproxime.
Y cuando la lluvia haya mojado la cometa y la cuerda, de
modo que pueda conducir libremente el fuego eléctrico, se verá que este sale
abundantemente de la llave al acercar el nudillo.
En esta llave puede cargarse el frasco, y con el fuego
eléctrico así obtenido pueden encenderse líquidos inflamables y realizarse
todos los demás experimentos eléctricos que normalmente se hacen con la ayuda
de una bola o tubo de vidrio frotado; y de este modo queda completamente
demostrada la semejanza de la materia eléctrica con la del rayo.
Nota: Esq. es la abreviatura de Esquire, un tratamiento honorífico utilizado en la época, especialmente después del nombre de un hombre.
Este mismo texto se publicó en un artículo en The Pennsylvania Gazette, el 19 de octubre de 1752:

Artículo sobre el experimento de la cometa (no se cita a Franklin)
(Fuente: The Pennsylvania Gazette, 19 de octubre de 1752)
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El relato más detallado que se conserva es el de Joseph
Priestley, The History and Present State of Electricity, with Original
Experiments (Londres, 1767). Parece ser que Priestley obtuvo los detalles
directamente de Franklin cuando coincidieron en Londres unos quince años
después del suceso:

Traducción adaptada:
Para demostrar, de la manera más completa posible, la
identidad del fluido eléctrico con la materia del rayo, el Dr. Franklin, por
sorprendente que pudiera parecer, ideó la forma de atraer realmente un rayo del
cielo mediante una cometa eléctrica, que izó cuando se percibió que se
avecinaba una tormenta con truenos. Esta cometa tenía fijado un alambre puntiagudo, mediante el
cual atraía el rayo de las nubes. Este rayo descendía por la cuerda de cáñamo y
era captado por una llave atada a su extremo; la parte de la cuerda que
sostenía en la mano era de seda, para que la fuerza eléctrica se detuviera al
llegar a la llave. Descubrió que la cuerda conducía la electricidad incluso
cuando estaba casi seca, pero que, cuando estaba mojada, la conducía con
bastante facilidad; de modo que salía en abundancia de la llave al acercarse el
dedo de una persona.
Con esta llave cargó unos frascos y, a partir del fuego
eléctrico así obtenido, encendió alcoholes y realizó todos los demás
experimentos eléctricos que suelen mostrarse mediante un globo o un tubo
cargado de electricidad.
Dado que todas las circunstancias relacionadas con un
descubrimiento tan trascendental como este (quizá el más importante que se haya
realizado en todo el ámbito de la filosofía desde la época de Sir Isaac Newton)
no pueden sino complacer a todos mis lectores, me esforzaré por satisfacerlos
con la comunicación de algunos detalles que he obtenido de la mejor fuente.
El doctor, tras haber publicado su método para verificar
su hipótesis sobre la similitud entre la electricidad y el rayo, esperaba la
construcción de una aguja en Filadelfia para poner en práctica sus ideas; sin
imaginar que una varilla puntiaguda, de altura moderada, pudiera servir para
tal propósito; cuando se le ocurrió que, por medio de una cometa común, podría
tener un acceso más rápido y mejor a las regiones del trueno que mediante
cualquier aguja. Así pues, tras preparar un gran pañuelo de seda y dos palos
cruzados de la longitud adecuada sobre los que extenderlo, aprovechó la
oportunidad que le brindó la primera tormenta que se avecinaba para dar un
paseo por un campo en el que había un cobertizo adecuado para su propósito.
Pero, temiendo el ridículo que con demasiada frecuencia acompaña a los intentos
fallidos en el ámbito de la ciencia, no comunicó su experimento previsto a
nadie más que a su hijo, quien le ayudó a hacer volar la cometa.
Una vez izada la cometa, transcurrió un tiempo
considerable antes de que hubiera indicios de que se estuviera electrificando.
Una nube muy prometedora había pasado por encima de ella sin ningún efecto;
cuando, por fin, justo cuando empezaba a desesperarse de su invento, observó
que algunos hilos sueltos de la cuerda de cáñamo se erguían y se apartaban unos
de otros, como si estuvieran suspendidos de un conductor común. Impresionado
por este prometedor fenómeno, acercó inmediatamente el nudillo a la llave y
—que el lector juzgue el exquisito placer que debió de sentir en ese momento—
el descubrimiento quedó completado. Percibió una chispa eléctrica muy evidente.
Le siguieron otras, incluso antes de que la cuerda se mojara, de modo que el
asunto quedó fuera de toda duda, y cuando la lluvia mojó la cuerda, recogió
fuego eléctrico en abundancia. Esto ocurrió en junio de 1752, un mes después de
que los electricistas de Francia hubieran verificado la misma teoría, pero
antes de que él tuviera noticia de nada de lo que ellos hubieran hecho.
¿Qué demostró Franklin con el experimento de la cometa?
Franklin no demostró que existiera la electricidad, sino que
la electricidad producida por las tormentas era de la misma naturaleza que la
electricidad que los científicos podían producir y estudiar artificialmente en
el laboratorio. El llamado “fuego eléctrico” de las descripciones de
la época era, en términos actuales, electricidad estática acumulada.
¿Y qué importancia tuvo?
La demostración tenía una consecuencia extraordinaria: si
las nubes de tormenta contenían electricidad y esta podía ser conducida
mediante un objeto metálico, era posible proporcionar a la descarga del rayo
un camino controlado hacia tierra.
Esto daba fundamento experimental a la idea que Franklin
había propuesto anteriormente de colocar varillas metálicas puntiagudas en
los edificios para captar la electricidad de las nubes y conducirla hacia
tierra. Era el principio del pararrayos.
Consejo:
Aunque Franklin tuvo mucho cuidado en quedar bien aislado,
no fue menos la suerte de que no quedara electrocutado. Según el National
Weather Service (NOAA), la fuente primaria de referencia en meteorología en EE.
UU., un rayo típico tiene alrededor de 300 millones de voltios y unos 30.000
amperios. Volar una cometa en un día tormentoso es sumamente peligroso, por
lo que no se debe intentar repetir el experimento de Franklin.
