INTRODUCCIÓN

Cuando era un niño mi padre me construyó una cometa con una tela roja, unas varillas de caña y una larga cola con lazos atados. Para volarla la sujetaba con una cuerda de bramante que enrollaba en un palo de madera. Así nació en mí la afición por las cometas, que ahora de mayor comparto con Ana, Carlos, Sergio, Enzo y Saúl.

Espero que algunas cosas que veáis en este blog os animen a practicar y compartir esta afición tan agradable y entretenida. Las cometas no son simples juguetes, sino que representan un medio a través del cual se expresa la cultura y el arte de numerosos pueblos del mundo.

En la columna principal del blog podrás leer artículos de divulgación relacionados con las cometas. En la barra lateral derecha puedes acceder a páginas más personales clasificadas por temas y también a diferentes tipos de recursos.


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ARTÍCULO ALEATORIO

Cometas en el arte: La cometa de Goya

Durante los años que he investigado la historia de las cometas, he descubierto que muchas de ellas han quedado reflejadas en pinturas, grabados y dibujos de distintas épocas. En ocasiones aparecen como protagonistas; en otras, como un detalle casi oculto que merece una mirada más atenta.

En esta serie de artículos sobre las cometas en el arte he elegido la pintura de Francisco de Goya y Lucientes titulada “La cometa”, para descubrir la historia que se esconde tras ella:

“La cometa” de Francisco de Goya y Lucientes 1777 - 1778. Óleo sobre lienzo, 269 x 285 cm Museo del Prado de Madrid
“La cometa” de Francisco de Goya y Lucientes
1777 - 1778. Óleo sobre lienzo, 269 x 285 cm
Museo del Prado de Madrid

Esta obra que se conserva en el Museo del Prado de Madrid pertenece a una serie de cartones que realizó el pintor en 1778 para la decoración del comedor de los príncipes de Asturias (el futuro Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma) en el Palacio de El Pardo de Madrid.

En primer lugar, quiero comentar que unos años antes de que Goya pintase esta obra, el Diccionario de Autoridades publicado por la Real Academia Española en 1729, define por primera vez lo que es una cometa:

Diccionario de Autoridades publicado por la Real Academia Española en 1729 (Fuente: Real Academia Española)
Diccionario de Autoridades publicado por la Real Academia Española en 1729
(Fuente: Real Academia Española)

Definición de la palabra cometa en el Diccionario de Autoridades publicado por la Real Academia Española en 1729, pág. 541 (Fuente: Real Academia Española)
Definición de la palabra cometa en el Diccionario de Autoridades publicado por la Real Academia Española en 1729, pág. 541
(Fuente: Real Academia Española)


Transcripción al español moderno:

Cometa. Llaman también así a una figura que imita la del cometa, hecha de papel engrudado con sus alambres y un cordel de muchas brazas de largo; la cual, cuando hay viento, la arrojan por diversión desde una parte alta y, impelida por el viento, dándole cuerda, se remonta de manera que parece un ave que vuela. Y de noche le suelen poner unos farolillos con luz, con los que burlan a los ignorantes y muchachos, creyendo que es otra cosa.
Lat. «Cometa de papel que los muchachos, sujeta con un hilo, entregan al juego del viento por diversión.»

La definición de la Real Academia Española refleja muy bien cómo se entendía una cometa en la segunda mitad del siglo XVIII: un objeto destinado principalmente al entretenimiento, capaz de elevarse con el viento y de asombrar a quienes lo contemplaban. Sin embargo, el cuadro de Goya permite ir mucho más allá de esa descripción. Si observamos con atención sus detalles, la pintura revela interesantes aspectos sobre la forma de la cometa, su vuelo, el lugar donde se practica esta afición, la edad de sus protagonistas e incluso algunos elementos técnicos que ayudan a comprender cómo eran las cometas de aquella época.

La escena principal de la pintura de Goya representa a unos jóvenes que han salido al campo a echar una cometa:


Escena principal de la pintura de Goya

Lo primero que me llama la atención de esta pintura es que la cometa no la están volando unos niños, sino unos “majos” que en aquella época eran hombres jóvenes de entre 16 y 30 años. Los majos y majas fueron uno de los grupos más característicos del Madrid del siglo XVIII. Surgidos en los barrios populares, defendían una forma de vestir y unas costumbres consideradas genuinamente españolas frente a la moda francesa de la aristocracia. Su estética y su carácter llamaron tanto la atención que acabaron siendo imitados por las clases altas. Goya los convirtió en protagonistas en esta obra, convirtiéndolos en uno de los grandes símbolos de la España de su tiempo.

Como los majos vivían en los barrios más poblados de Madrid, con calles estrechas y poco espacio, los domingos y días festivos solían salir en grupo a las afueras de la ciudad, a lugares abiertos como las riberas del río Manzanares, la zona de las Delicias o la pradera de San Isidro. Allí podían volar sus cometas, una actividad que también les servía de excusa para pasar el día al aire libre, lucir sus llamativos trajes, fumar y, sobre todo, cortejar y coquetear con las majas. Goya lo representa así en otra de sus obras:

Baile a orillas del Manzanares, Francisco de Goya y Lucientes, 1776 – 1777 Museo del Prado de Madrid
Baile a orillas del Manzanares, Francisco de Goya y Lucientes, 1776 – 1777
Museo del Prado de Madrid
Representación de una escena popular de majos y majas bailando a orillas del río Manzanares


Cómo era la cometa de Goya

Detalle de la cometa de Goya
Detalle de la cometa de Goya

La cometa que dibujó Goya es plana y parece tener forma cuadrada o romboidal con una vela de papel o tela tensada sobre una estructura de varillas que no son visibles debido a la decoración y a la distancia. Lo más probable es que la armadura estuviera compuesta por dos varillas de caña unidas en cruz y un cordel de cáñamo atado a las varillas para formar el perímetro de la cometa.

Este era el esquema habitual de las cometas de Madrid de la época.

La vela está decorada con un sol con rostro humano situado en la parte central, rodeado por un conjunto de rayos solares. Este motivo iconográfico estaba muy difundido en la Europa del siglo XVIII. No he encontrado ninguna documentación rigurosa que permita atribuirle un significado concreto. Creo que no hay que buscar una explicación compleja. Si yo hubiese sido el majo que construyó esa cometa, decorarla rápidamente con un círculo, los rasgos de una cara y unos sencillos rayos, sería una buena opción:

Imagen idealizada de un mozo pintando la figura del sol con cara en el papel de la cometa de Goya (Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)
Imagen idealizada de un mozo pintando la figura del sol con cara en el papel de la cometa de Goya
(Imagen: Juan Antonio Muñoz utilizando IA y edición digital)

La brida no puede distinguirse con claridad en el cuadro. Sin embargo, por el tipo de cometa representada es razonable pensar que utilizaba una brida de dos cabos o tirantes, unidos a la varilla vertical en su parte superior e inferior, sistema habitual en este tipo de cometas. El hilo de vuelo aparece muy curvado, sin apenas tensión, lo que indica que debía hacer una brisa suave y que posiblemente no iba a durar mucho tiempo en el aire.


Detalle de la línea curvada de la cometa

La cometa dispone de una cola larga formada por ocho pequeños lazos separados de tela o papel. En el extremo inferior aparece un penacho mayor, formado por varias tiras largas, que actúa como remate y aumenta la estabilidad direccional.

Este tipo de cola es muy eficiente desde el punto de vista aerodinámico, ya que añade resistencia sin incrementar excesivamente el peso.

Otro detalle interesante del cuadro, que muestra cómo se volaban las cometas en aquella época, es la presencia de un majo sentado que sostiene un disco en la mano. Este disco actuaba como freno de la cometa: se encajaba en el eje del carrete que sujeta otro de los majos, bloqueando su giro y evitando que el hilo siguiera desenrollándose y que la cometa se escapara:


Detalle del disco y el carrete de la cometa de Goya

La representación de Goya no parece una invención artística, sino una observación directa de una cometa real utilizada en los juegos populares de la época.

Para confirmar la funcionalidad de esta cometa, construí en 2021 una réplica de la cometa de Goya, procurando reproducirla con la mayor fidelidad posible mediante técnicas de construcción y materiales similares a los que se empleaban en el siglo XVIII. 

La cometa voló con éxito, demostrando que el modelo representado por el pintor era perfectamente funcional. Si os interesa conocer el proceso de construcción, podéis leer el artículo «Cómo hice la cometa de Goya», publicado en este mismo blog:

Mi cometa de Goya en vuelo (Foto: Ana Romero)
Mi cometa de Goya en vuelo
(Foto: Ana Romero)
(Fuente: Cómo hice la cometa de Goya)


La repercusión de este trabajo llegó incluso a la revista francesa Cap Cerfs-Volants, una de las publicaciones de referencia sobre cometas en Europa. En su número 19 (otoño de 2025), Pierre Lesage publicó el artículo «Le blog Cometas al Sol ou quand Goya mène au vent et à une mine d’or cervolistique», en el que dedicó unas elogiosas palabras a mi blog y mencionó expresamente el artículo sobre la construcción de la cometa de Goya. 

 

Para saber más: (en este mismo blog)

Cómo hice la cometa de Goya

Cometas en el arte: La crueldad del toro de Zaandam