Cuando era un niño mi padre me construyó una cometa con una tela roja, unas varillas de caña y una larga cola con lazos atados. Para volarla la sujetaba con una cuerda de bramante que enrollaba en un palo de madera. Así nació en mí la afición por las cometas, que ahora de mayor comparto con Ana, Carlos, Sergio, Enzo y Saúl.
Espero que algunas cosas que veáis en este blog os animen a practicar y compartir esta afición tan agradable y entretenida. Las cometas no son simples juguetes, sino que representan un medio a través del cual se expresa la cultura y el arte de numerosos pueblos del mundo.
En la columna principal del blog podrás leer artículos de divulgación relacionados con las cometas. En la barra lateral derecha puedes acceder a páginas más personales clasificadas por temas y también a diferentes tipos de recursos.
Durante una etapa como profesor de Ciencias en un centro
educativo de secundaria organicé unos talleres de cometas para enseñar a los
alumnos a construir y volar unas cuantas cometas simples, planteándoles además
algunos problemas básicos sobre el vuelo de las cometas que los estudiantes
debían resolver. El entusiasmo y el interés mostrado por los alumnos me llevaron
a creer que las cometas pueden ser utilizadas en las aulas como una forma de
estimular el interés por una gran variedad de temas.
Muchos maestros y profesores consideran las cometas únicamente
como juguetes y no encuentran ninguna razón para incluirlas en el currículo como
un instrumento didáctico que pueda ser empleado en el estudio de las ciencias
experimentales y otras muchas asignaturas. Sin embargo, el uso de cometas para el
desarrollo de proyectos prácticos dentro del plan de estudios, puede favorecer
la motivación y el aprendizaje significativo de los estudiantes.
Por ejemplo, se puede establecer un proyecto que platee a
los estudiantes cómo utilizar una cometa para levantar una cámara para tomar
una fotografía de su colegio desde una altura de 50 metros.
(Foto: G F from USA (RIG01_03) [CC BY 2.0], via Wikimedia
Commons)
Para desarrollar este plan los estudiantes deben resolver
varias cuestiones:
Determinar el mejor tipo y
tamaño de cometa para levantar el peso de una cámara con el tipo de viento
predominante en la zona.
Desarrollar un mecanismo para
disparar la cámara y tomar la fotografía.
Averiguar cómo calcular la
altura de su cometa.
Para solucionar estos problemas los estudiantes pueden
llegar a entender determinados conceptos de matemáticas, física y tecnología relacionándolos
con situaciones significativas, en lugar de aprenderlos como abstracciones.
Por otra parte, hacer una cometa requiere una combinación de
varias habilidades: mostrar una destreza manual, saber leer un plano a escala y
seguir las instrucciones, y lo más importante, ser capaz de identificar y
resolver los diferentes problemas que pueden impedir que una cometa vuele bien.
Los estudiantes descubren también la necesidad de la cooperación y la
comunicación entre los miembros de un grupo para construir sus cometas de forma
eficiente.
Os dejo a continuación algunos enlaces con sugerencias sobre
cómo se podrían utilizar las cometas en las aulas:
En noviembre de 2016 se inició la octava edición de la Vendée Globe, la regata vuelta al mundo sin escalas ni asistencia con 29 participantes. La Vendée Globe es la competición de la vela transoceánica más exigente. Durante casi tres meses de navegación los barcos recorren unas 24.840 millas náuticas (46.030 Km). La ruta ha sido la misma en todas las ediciones desde 1989: comienza y finaliza en Les Sables, en la costa atlántica francesa, después de haber navegado alrededor del mundo de Oeste a Este dejando a babor los cabos de Buena Esperanza, Leeuwin y Cabo de Hornos. En este vídeo vemos a uno de los participantes, el francés Fabrice Amedeo, filmándose desde una cometa en ruta hacia el Cabo de Hornos:
En la isla indonesia de Bali existe una tradición muy arraigada por construir y volar cometas. Sus diseños han ido creciendo con los años hasta hacerse gigantes, pudiendo medir hasta cuatro metros de ancho y 10 de longitud. Algunas versiones llegan a tener colas con más de 100 metros de longitud. Los cinco tipos principales de cometas tradicionales balinenses son la Pecukan, con forma de hoja, la Bebean, con forma de pez, la Janggan, con forma de pájaro, la Celepuk con forma de búho y la Kuwir con forma de pato. La cometa Pecukan requiere mucha habilidad para volarla ya que la forma de hoja que tiene puede llegar a ser inestable.
El tipo de cometa Bebean es el diseño más común, con una forma tradicional de un pez y suele ser la cometa gigante que domina los cielos en Bali.
La Janggan es probablemente la cometa más espectacular de Bali. Tiene una cabeza de dragón y la cola puede tener varios cientos de metros de largo.
Algunas cometas están equipadas con instrumentos de sonido en forma de arco llamados 'Guwungan'. Se trata de una cinta estirada que vibra con el viento, originando un zumbido especial cuando está en el aire que puede oírse desde lejos.
Las cometas Celepuk están diseñadas con forma de búho, con grandes ojos y alas extendidas que representan la silueta del ave en pleno vuelo. Estas cometas pueden verse con facilidad en las playas balinesas, tanto en festivales como en días corrientes, sobre todo durante la estación seca (julio y agosto). Se fabrican en tamaños muy diversos, algunas muy grandes, de más de 2 metros de largo:
Cometa Celepuk o cometa búho
Las cometas Kuwir representan visualmente un pato (“kuwir” en balinés) y no tienen cola. Suelen ser de tamaño manejable, pensadas para un solo volador y construidas de manera sencilla, tradicionalmente con bambú y papel o plástico ligero. Es habitual en ámbitos más familiares y para principiantes, ya que no requieren tanta destreza como las cometas de competición:
Cometa Kuwir amarilla en medio de los arrozales
Son muy famosos los Festivales de cometas de Bali que tienen lugar cada año entre julio y agosto (a veces hasta octubre), al comienzo de la temporada de viento.
Cientos de equipos de diferentes lugares de la isla se reúnen para poner a prueba sus cometas tradicionales, junto con equipos internacionales con cometas modernas de singulares formas y tamaños.
El Festival de cometas de Bali
El 24 de julio de 2016 se voló la cometa Janggan más grande construida hasta entonces. Medía en total 234,5 metros de largo, con una envergadura de 11,5 metros. Pesaba 770 kilogramos y se necesitaron alrededor de 200 personas para su control.
En los principales festivales de cometas del mundo siempre se ven equipos de pilotos especializados en el vuelo de cometas deportivas que realizan todo tipo de figuras y formaciones en el aire con sus cometas, volando a pocos centímetros unas de otras, sincronizadas al ritmo de la música. La pericia y coordinación de estos pilotos son asombrosas. Como ejemplo, vemos en este vídeo al equipo de Kitelife en el Festival Internacional de Cometas de Washington de 2016:
Los equipos suelen estar formados por entre 3 a 6 pilotos que controlan cometas idénticas en forma y tamaño. Utilizan cometas de alta tecnología que pueden tener dos o cuatro líneas de control y alcanzar más de 100 Km/h dependiendo de la velocidad del viento. El equipo tiene un líder encargado de dar las órdenes verbales que permiten a los otros miembros del equipo saber las maniobras que deben hacer y el turno que deben seguir.
Cuando se ven volar estas cometas unas alrededor de las otras, uno se pregunta cómo no se enredan las líneas entre sí. Efectivamente durante la formación de figuras las líneas de las cometas se enrollan unas con otras, pero los pilotos realizan las maniobras previstas en la coreografía para desenrollar nuevamente las líneas. Los pilotos suelen preparar sus coreografías con modelos a pequeñas escala, como vemos en este vídeo:
El récord del equipo más numeroso se estableció en el Festival Internacional de Cometas de Washington de 2013 donde 81 pilotos de todo el mundo consiguieron volar otras tantas cometas Rev:
Una de mis cometas preferidas es la Cody diseñada por Lutz Treczoks para el
fabricante de cometas HQ. De color gris oscuro y con una llamativa quilla roja
en la parte superior, mide 260 x 120 cm y pesa algo menos de 800 g.
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Se requiere un cierto tiempo y algo de ayuda para montarla
adecuadamente cuando hace mucho viento, procurando tensar bien toda la tela de nylon
ripstop e intentando que la cometa quede bien equilibrada. Una vez que las
varillas de fibra de carbono han quedado en su sitio adecuadamente encajadas y
atadas, el aspecto de la cometa es espectacular y muy profesional, con un
acabado de calidad.
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
Lutz Treczoks nació en 1958 y comenzó a trabajar en el diseño
de cometas en 1988, experimentando con muchos modelos hasta que se especializó
en la cometa Cody. Lutz es ahora un
activista de Greenpeace y es capaz de utilizar sus creaciones para atraer la
atención.
Es característica su inconfundible firma que imprime en las cometas que diseña:
(Foto: Juan Antonio Muñoz)
En el aire se eleva de forma muy estable y con viento medio esta cometa tira con mucha fuerza. Es una buena opción para practicar KAP, KAV y parafauna.
Del 10 al 13 de noviembre 2016, se celebró la XXIX edición del Festival Internacional de Cometas de Fuerteventura en el parque Natural Dunas de Corralejo.
El festival se inició en 1987 y en los últimos años el festival se ha consolidado progresivamente, adquiriendo una amplia repercusión, no sólo en el ámbito regional, sino también a nivel nacional e internacional.
El festival de las cometas de Sagami o Sagami-no-Oodako, se celebra en la prefectura de Kanagawa de Japón durante el mes de mayo de cada año. El origen de este festival se remonta al año 1830 con el fin de preservar una tradición milenaria. Durante los meses de marzo y abril, se reúnen participantes de varias regiones japonesas para construir la cometa que presentarán durante el festival.
En este evento tradicional participa todo el pueblo. El armazón se hace con caña de bambú y el papel a partir de fibras naturales extraídas de las plantas de moras locales. Los organizadores del festival no permiten la utilización de materiales sintéticos, ya que la idea es preservar la tradición ancestral.
Cuando se termina la construcción de la estructura de la cometa, se escribe sobre el papel un mensaje que ha sido elegido por votación de la comunidad local, con palabras de buenos augurios o deseos. Después la cometa debe presentarse ante unos jueces para que den su aprobación para el vuelo. Las cometas se transportan enrolladas al campo de vuelo donde una vez desplegadas se les da el toque final, anudando las juntas firmemente y añadiendo cañas extra para incrementar la rigidez de la estructura principal. Posteriormente se añade el papel, se atan las bridas y la cuerda principal.
Las cometas de Sagami miden alrededor de 15 metros de lado y tienen colas de 85 metros de largo, llegando a pesar entre 900 y 1000 kilos. Se necesitan unos 200 metros de cabos con una cuerda principal de 4 centímetros de diámetro. Cuando el viento es el apropiado la cometa requiere entre 80 y 100 personas para ser remontada.
Los vientos locales permiten que estas cometas se mantengan elevadas durante varias horas. En el año 2001 una de estas cometas se mantuvo remontada en el cielo más de 6 horas. Cuando la cometa cae a tierra generalmente queda destruida. Debido a que cada cometa tiene un nombre propio debe hacerse un funeral para la misma. Para ello los constructores de la cometa reúnen los pedazos y los queman, permitiendo así que el espíritu de la cometa pueda reunirse con el viento y volar por los cielos permanentemente.
En muchos países asiáticos el vuelo de cometas ha sido una actividad recreativa muy popular entre los jóvenes. El cielo azul del otoño solía decorarse con cometas de colores y gritos que avisaban del corte de la cuerda de un oponente en los combates de cometas.
Sin embargo, desde hace unos años se ven cada vez menos cometas en el cielo, incluso en los festivales tradicionales de algunas ciudades. Lo mismo ocurre en muchos países de occidente. ¿Qué está causando la desaparición de la cultura del vuelo de cometas que se ha practicado desde hace años?
Parece claro que tanto los niños como los adultos ya no tienen el tiempo o la paciencia para volar cometas. Con el advenimiento de la tecnología digital, los niños tienen otros intereses, prefieren jugar con sus ordenadores o teléfonos inteligentes en lugar de ir a volar cometas. En otros países han sido las guerras y el fanatismo de los líderes religiosos los culpables del abandono progresivo de esta tradición.
Además, ahora los niños no tienen mucho tiempo libre y el poco que tienen lo dedican a realizar sus deberes y actividades extraescolares hasta bien tarde, lo que les deja prácticamente sin tiempo para jugar al aire libre o practicar actividades recreativas. Junto a estos factores, hay que añadir la falta de espacios abiertos adecuados y los obstáculos para volar cometas, como el gran número de líneas eléctricas, carreteras o edificios altos que impiden el vuelo de cometas.
El vuelo de cometas es una parte de la cultura de los pueblos que debe promoverse y preservarse. La organización de eventos y festivales son muy importantes en este sentido, pero también es fundamental la ayuda de los medios de comunicación para impedir que se olvide la tradición de ir a volar cometas.
La cometa Nasa ParaWing (NPW) fue diseñada originalmente por Francis Rogallo en los años 60 como un prototipo de paracaídas de frenado para las cápsulas espaciales del programa Gemini de la NASA, de aquí su nombre. Desde entonces ha evolucionado para convertirse en una cometa de tracción de fácil uso, muy resistente y sencilla.
Foto: Juan A. Muñoz
La cometa Nasa se caracteriza por no tener varillas ni costillas, simplemente una vela con un bridaje de múltiples líneas que puede volarse tanto con dos como con cuatro hilos.
Foto: Juan A. Muñoz
Esta cometa tiene algunas ventajas respecto a otras cometas tipo foils: ofrece más tracción por la misma cantidad de tela, tira de manera muy uniforme, es muy suave y controlable en su comportamiento, ocupa muy poco volumen cuando se recoge y es más resistente. Por el contrario presenta algunos inconvenientes: es más difícil de controlar con vientos fuertes, tiene una ventana de vuelo menor, es peligrosa para realizar saltos y tiene un bridaje que se puede enredar fácilmente entre sí por la longitud de sus líneas.
Existen distintos modelos y tamaños de cometas NPW. Para los
principiantes una buena opción a la hora de elegir su primera Nasa sería una
que tuviera unos 3,7 metros cuadrados. Es lo suficientemente grande como para
volar con viento muy suave y perfectamente manejable con vientos moderados. Los
tamaños más pequeños son más rápidos y los más grandes tiran demasiado.
En estos enlaces podréis consultar los planos y las instrucciones para construir una cometa Nasa: